LIVERPOOL, Inglaterra (AP) — En un duelo tan enloquecido como emocionante, Liverpool se encargó de ponerle fin a la racha de 22 victorias consecutivas que ostentaba el Manchester City en la Liga Premier inglesa, al imponerse el domingo por 4-3.

El City tropezó al fin, en una cancha que le ha deparado muchas decepciones a lo largo de la historia. Ha cosechado en Anfield apenas un triunfo durante los últimos 37 años en la Premier.

“Hemos perdido un tanto el control”, reconoció el técnico de los “Citizens”, Pep Guardiola. “Nos dejamos envolver por el ambiente en Anfield”.

Liverpool anotó tres veces en nueve minutos de locura.

Con el marcador igualado 1-1, Roberto Firmino picó el balón ante la salida del arquero Ederson Moraes para que los “Reds” recuperaran la delantera a los 59 minutos. Sadio Mané envió a las redes un potente disparo a los 61 y Mohamed Salah aprovechó un mal despeje de Ederson para definir de larga distancia a los 68.

Las tres dianas se derivaron de errores por parte de lo que era la mejor defensiva de la liga. El City simplemente no pudo contra la intensa presión ejercida por los locales, comandados por el incontenible Firmino.

“Éste fue un partido histórico, del que se seguirá hablando en 20 años, porque parecía que el City no perdería en todo el año”, recalcó Jurgen Klopp, el estratega del Liverpool. “La gente miró este partido en todo el mundo, y ha sido por eso, porque hemos dado el corazón en la cancha y hemos jugado así”.

Man City amenazó con lo que hubiera sido una remontada increíble, tras los goles de Bernardo Silva a los 84 minutos e Ilkay Gundogan en los descuentos.

Pero Liverpool supo resistir al tenso desenlace.

Antes del domingo, los “Citizens” habían ganado 20 partidos y empatado durante esta campaña en dos ocasiones. Ello hizo suponer a muchos que los dirigidos por el español Guardiola emularían al Arsenal invencible de la temporada 2003-2004.

Liverpool lució siempre como el rival más peligroso entre los 16 que le restaban al City. Lo demostró, y se puso en ventaja a los nueve minutos, con un gol de Alex Oxlade-Chamberlain.

Leroy Sane igualó poco antes del entretiempo.

Las últimas dos victorias del Manchester City en Anfield datan de 1981 y 2003. Desde el comienzo del partido, los visitantes evidenciaron que estaban al tanto de las dificultades que les representa esta cancha. Y sus pifias hicieron imposible preservar el invicto.

Liverpool se colocó en el tercer puesto con 47 puntos, debajo del Manchester United y encima del Chelsea, en ambos casos por diferencia de goles. Pese al tropiezo, el City ostenta todavía una amplia ventaja, con 62 unidades.

“La gente se preguntaba si todo había terminado antes de la Navidad”, recordó Guardiola. “Es enero, y no ha terminado. Tenemos que ganar muchos partidos para ser campeones”.

Horas antes, sin su astro Alexis Sánchez, el Arsenal desperdició la delantera y recibió dos goles en cinco minutos para caer por 2-1 en su visita al Bournemouth.

Callum Wilson igualó el encuentro a los 70 por los locales, antes de enviar un pase para que Jordon Ibe anotara el tanto de la diferencia a los 74. La derrota agrava los problemas del Arsenal en lo que podría convertirse en otra crisis durante la larga gestión del técnico Arsene Wenger.

El español Héctor Bellerín abrió el marcador a los 52 minutos por Arsenal, que marcha en el sexto sitio y se ha rezagado a cinco puntos de los puestos que otorgan boletos para la Liga de Campeones de Europa.

Wenger dijo que Sánchez no hizo el viaje porque está por definirse su situación. El Manchester City y el Manchester United han manifestado interés por los servicios del ariete chileno, y parece inevitable su partida este mes.

“Tiene un pie dentro y otro fuera”, reconoció Wenger en referencia a la situación actual de Sánchez. “Uno nunca sabe cuál es la situación durante el periodo de transferencias”.

La salida de Sánchez dejaría a los “Gunners” sin el jugador en que confiaban para cambiar el rumbo de los encuentros y sin su principal anotador de la campaña pasada.

Tampoco jugó Mesut Ozil, por una lesión. Así, la alineación del Arsenal pareció débil respecto de las anteriores empleadas por Wenger.