ASUNCIÓN (AP) — Mientras enormes ollas de aluminio despedían un apetitoso aroma de sopa Fricasé preparada con trozos de carne de cerdo, papa de la variedad imilla, maíz y ají, centenares de inmigrantes bolivianos peregrinaban el domingo en la capital paraguaya cantando y bailando en homenaje a la Virgen de Urkupiña.

"Después de la peregrinación comemos Fricasé, un plato muy sabroso del menú del Altiplano (cordillera de los Andes)", dijo a The Associated Press el arquitecto Julio Tapia, presidente de la asociación de residentes bolivianos.

La abundante comida fue servida en un centro de reunión de la comunidad.

Los inmigrantes bolivianos en Paraguay suman un millón doscientos mil, aproximadamente, según Tapia, e indicó que en los alrededores del antiguo mercado de abasto están unas 200 familias dedicándose al comercio y son las que organizan esta fiesta religiosa y popular.

"La mayoría llegó hace más de 30 años, tienen hijos paraguayos pero con esta festividad mantenemos vivas nuestras raíces y tradiciones, no sólo religiosas sino, además, las sociales tanto de La Paz como de Oruro, Cochabamba, zonas del Potosí, Santa Cruz de la Sierra y Tarija, entre otras regiones", añadió.

La imagen de yeso de la Virgen iba al frente del desfile mientras sonaban alegres obras musicales del folklore boliviano interpretadas por la banda Poopó, que llegó invitada desde Oruro.

Wilson Cuenca, de 15 años de edad, ataviado con un traje rojo y amarillo con adornos de lentejuelas y botones color plata, dijo a la AP que "mi madre es boliviana y mi padre paraguayo, pero llevo en mi sangre el amor por las tradiciones del país de mamá".

El disfraz que portaba el adolescente se denomina La Diablada, con una máscara de un ser grotesco que, según el sincretismo, representaría a un ángel encargado de evitar que los malos espíritus perturben la peregrinación.

Julia Ibáñez, de 68 años y oriunda de Oruro, explicó que la Virgen de Urkupiña tiene su santuario en el pueblo Quilacollo, a unos 14 kilómetros del centro de Cochabamba, y su fiesta se celebra el 15 de agosto.

"En el idioma quechua de mi país significa ‘está en el cerro’, porque la leyenda nos relata que la Virgen María se le apareció en el siglo XVII a una niña campesina en una cueva del cerro de Quilacollo", señaló.

Fernando Medrano, de 70 años, dijo a la AP que no sólo preparan Fricasé sino otros platos como el conocido chicharrón, lechón al horno y banana (plátano) frita.

“Luego brindamos con chicha de maíz", acotó con una sonrisa.