MANILA, Filipinas (AP) — Miles de católicos acudieron el sábado a una marcha en Manila con líderes religiosos, en una de las mayores muestras de oposición a la mortal campaña antidroga del presidente, Rodrigo Duterte, y los intentos de reinstaurar la pena de muerte.

Al menos 10.000 personas, según la policía, se sumaron a la marcha "Caminata por la vida", que comenzó al amanecer en el parque de Rizal. Los asistentes llevaban pancartas con lemas como "Elige la vida" y "No a la pena de muerte". Los organizadores dieron una estimación mayor de asistentes.

Se trata de un nuevo indicio del creciente activismo de la Iglesia católica romana contra una campaña del gobierno en la que han muerto miles de sospechoso de narcotráfico y contra los esfuerzos de legisladores partidarios del presidente de reintroducir la pena capital a partir del mes que viene.

Los obispos católicos expresaron hace poco su profunda preocupación por las muertes en la campaña antidroga en un comunicado que se leyó en las iglesias de todo el país.

El arzobispo Socrates Villegas, presidente de la conferencia episcopal filipina, dijo que ningún país civilizado debe permitir que esas acciones ilegales continúen sin oposición.

"Deberían ser juzgados por la justicia y nunca por medios extrajudiciales", dijo Villegas en un comunicado, en el que también criticó los esfuerzos legislativos por recuperar la pena de muerte.

Duterte fue alcalde durante años antes de alcanzar la presidencia en mayo, impulsado por promesas de que lucharía contra la delincuencia. El presidente ha pedido al Congreso que recupere la pena de muerte, a ser posible por ahorcamiento público. Eso, junto con su postura a favor del control de natalidad y las amenazas de muerte a delincuentes, le ha enfrentado con la Iglesia en la nación asiática con más católicos.

"La ejecución es asesinato", afirmó Villegas. "No podemos enseñar que matar está mal matando a los que matan".

Duterte ha sido un antagonista de la influyente Iglesia, a la que una vez describió como "la institución más hipócrita", y ha atacado a algunos obispos a los que acusa de corrupción y abusos sexuales.

El malhablado presidente conmocionó a los católicos hace dos años cuando empleó una palabrota para expresar su descontento por un enorme atasco de tránsito en el que se vio atrapado durante una visita a Manila del papa Francisco.

Más tarde se disculpó, después de que los obispos filipinos expresaran su conmoción e indignación.

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El periodista de Associated Press Jim Gomez contribuyó a este despacho.