MOSCÚ (AP) — Los diplomáticos rusos y sus familias abordaron autobuses y dejaron la embajada de Rusia en Washington el sábado, mientras que al otro lado del Atlántico los enviados de Estados Unidos retiraron la bandera estadounidense del consulado en San Petersburgo, cerraron la oficina y se dirigieron a casa.

Son las acciones más recientes en el caso de envenenamiento de un ex espía que ha incrementado las tensiones entre Rusia y Occidente, en el que ambas partes han expulsado a más de 150 diplomáticos, respectivamente, de dos docenas de países.

Gran Bretaña ha insistido en que el gobierno ruso está detrás del envenenamiento del ex agente ruso Serguei Skripal y su hija con un agente neurotóxico el 4 marzo en la ciudad inglesa de Salisbury, una acusación que los rusos niegan rotundamente.

La agencia de noticias Tass indicó que los 60 diplomáticos rusos expulsados de Estados Unidos partirían hacia Rusia el sábado por la noche.

En San Petersburgo, los empleados del consulado estadounidense se apresuraban para cumplir con el plazo para cerrar las oficinas que vencía el sábado, el cual fue impuesto por Rusia dos días antes. En breves comentarios ante los medios de comunicación, el cónsul general Thomas Leary dijo “estamos listos para irnos”.

Un camión repleto con bolsas y cajas partió del inmueble por la noche, con el conductor saludando y tocando la bocina varias veces. Afuera del elegante edificio del siglo XIX alguien había colocado tulipanes color amarillo y una carta de los vecinos que decía “esperamos verlos de nuevo”.

Los trabajadores de la ciudad llegaron al consulado para inspeccionarlo el sábado por la noche, pero no estaba claro si todo el personal se había ido.

Los rusos que veían los sucesos expresaron diferentes puntos de vista sobre el cierre de la sede diplomática.

“El lado estadounidense siempre sabe que podemos responder si somos atacados”, dijo Valentina Petrova, de 77 años.

Sin embargo, Artem Zykov, de 24 años, ve las cosas de forma distinta.

“Rusia debería haber encontrado mecanismos diferentes para responder sin necesidad de medidas tan radicales”, comentó.

Mientras tanto, el gobierno británico indicó el mismo sábado que está sopesando la solicitud de Rusia para entrevistar a la hija del ex espía ruso. Funcionarios rusos han insistido que ellos tienen el derecho legal de ver a Yulia Skripal, de 33 años, quien vivía en Moscú y visitaba a su padre en Salisbury cuando fueron atacados con un agente neurotóxico que supuestamente estaba en la puerta principal de la casa.

La cancillería dijo que revisa el pedido de Rusia "de acuerdo con nuestras obligaciones bajo el derecho internacional y el nacional”, y agregó que incluirá "los derechos y deseos de Yulia Skripal".

Funcionarios británicos dijeron que ella está recuperándose en un hospital mientras su padre, de 66 años, sigue en estado crítico.

La embajada rusa en Londres tuiteó el viernes que la recuperación de la mujer era una "buena noticia", y dijo que los diplomáticos rusos tienen derecho a verla según los términos de la Convención Consular de 1968.

El Ministerio de Relaciones Exteriores ruso emitió el sábado unas listas de preguntas que quiere que tanto Gran Bretaña como Francia respondan en el caso, incluida una sobre hasta qué punto los investigadores franceses han participado en la pesquisa del envenenamiento y por qué.

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Katz informó desde Londres. Lynn Berry en Washington e Irina Titova en San Petersburgo contribuyeron para este despacho.