SANÁ, Yemen (AP) — Todos los vuelos desde y hacia los únicos dos aeropuertos que todavía funcionan en Yemen quedaron cancelados el lunes debido a los combates entre rebeldes y la coalición militar encabezada por Arabia Saudí.

El endurecimiento de un embargo vigente desde 2015 se anunció luego que los rebeldes _conocidos como hutíes_ lanzaron un misil hacia un aeropuerto internacional a las orillas de la capital saudí, que fue interceptado y neutralizado en el aire por las fuerzas saudíes. Los rebeldes han lanzado varios misiles contra el vecino país en años recientes pero nunca tan adentro de su territorio.

La coalición culpó a Irán por el lanzamiento misil del sábado, advirtiendo que podría equivaler "a un acto de guerra". Teherán apoya a los hutíes pero niega estar dándoles armas y afirma que no tuvo nada que ver con ese proyectil. Los hutíes dicen que el misil es de producción local.

El bloqueo aéreo podría hacer imposibles los envíos de ayuda humanitaria a un país que ya es el más pobre del mundo árabe y que sufre luego de dos años de guerra civil. Los combates han matado a más de 10.000 civiles y han dejado sin hogar a unas 3 millones de personas. La coalición dice que el bloqueo será temporal y que "tendrá en cuenta" las necesidades de las organizaciones de ayuda.

Yemenia Airlines informó el lunes que la coalición, que controla el espacio aéreo de Yemen, negó el permiso para los vuelos que salen de Adén y Sayoun, ambas en áreas del sur del país controladas por aliados de la coalición.

El principal aeropuerto del país, en la capital Saná, ciudad en manos de los rebeldes, está cerrado desde agosto de 2016 por orden de la coalición. El norte, que también está bajo control de los hutíes, depende principalmente del puerto de Hodeida, en el Mar Rojo, que es controlado por los rebeldes, para la entrega de ayuda humanitaria y combustible. Bloquear por completo el puerto cortaría una línea de ayuda vital para los hutíes, pero también para millones de civiles.

Se desconoce si se permitirá la entrada de algún suministro por tierra, cruzando ya sea por Arabia Saudí o por Omán.

El misil del sábado tensó más las relaciones entre Arabia Saudí, que es suní, e Irán, que es chií. Ambas son potencias regionales que apoyan a lados opuestos en las guerras de Yemen y Siria.

La coalición encabezada por Arabia Saudí lanzó el domingo una ola de ataques que comenzaron en la madrugada y siguieron hasta el mediodía en Saná en respuesta al misil lanzado por los rebeldes. Riad derribó el misil antes de que diera en el blanco y algunos fragmentos cayeron en una zona despoblada al norte de la capital. El presidente estadounidense Donald Trump culpó a Teherán por el lanzamiento del misil.