NUEVA YORK (AP) — El último de los 16 enfrentamientos entre Rafael Nadal y Juan Martín del Potro se escenificó hace solo dos meses en Wimbledon.

Fácilmente entre los mejores partidos de la temporada, las 4 horas y 48 minutos que disputaron estuvieron cargadas de tensión, intensos peloteos y hasta la audacia de Nadal al brincar hacia los asientos en un desesperado intento por devolver un smash del argentino. También quedó el momento indeleble de ver al español, tras sentenciar su victoria en cuartos de final, saltando sobre la red para consolar a un Del Potro boca abajo en el césped.

Dos meses después, Nadal y Del Potro vuelven a encontrarse en un torneo de Grand Slam, esta vez en las semifinales del Abierto de Estados Unidos. La otra semifinal tendrá como actores a Novak Djokovic y Kei Nishikori.

Los cuatro han alcanzado la final del US Open — y Nishikori es el único que no se ha proclamado campeón — con lo que este es el primer grupo de semifinalistas de un Grand Slam desde el Abierto de Australia en el que todos fueron finalistas previos.

Los Nadal-Del Potro se han convertido en acontecimiento habitual en las etapas decisivas de las grandes citas: el del viernes será el cuarto enfrentamiento que protagonicen los últimos cinco torneos grandes.

Nadal ha triunfado en cada oportunidad y domina 11-5 en el historial.

El reinante campeón y actual número uno del mundo se impuso en cuatro sets en las semifinales del año pasado, arrasó en tres parciales en la misma instancia del reciente Abierto de Francia y luego ganó 7-5, 6-7, 4-6, 6-4, 6-4 en el épico cruce de cuartos en Wimbledon.

“Perder con Rafa en un Grand Slam puede ser bueno y puede ser malo”, reflexionó Del Potro. “Si hay jugadores que te tienen que ganar en estos torneos, mejor que sean ellos. Son los que terminan ganando, haciendo historia. Uno no pierde con un rival de menor nivel”.

Situado tercero en el ranking, la mejor posición histórica de su carrera, Del Potro hizo memoria de las derrotas recientes y avizora otra clase de partido el viernes: “En París no pudo hacer mucho después de un primer set parejo. En Wimbledon las condiciones fueron distintas y lo pude disminuir. La superficie me ayudó, los puntos fueron más cortos y pude ser más agresivo que el partido de Roland Garros”.

En su memorable marcha que le llevó a la conquista de su único título de Grand Slam, Del Potro venció a Nadal en semifinales y luego a Roger Federer en el US Open de 2009.

El argentino tenía apenas 20 años y asomaba para más momentos de gloria, quizás para abrirse un hueco en el formidable cuarteto conformado por Federer, Nadal, Djokovic y Andy Murray.

Pero una sucesión de cuatro cirugías, la primera en la muñeca derecha y tres en la izquierda, descarrillaron su carrera justo en los años de plenitud.

A casi una década de su momento cumbre en Nueva York, Nadal es otra vez el obstáculo en el objetivo de un segundo grande para Del Potro.

Nadal luce vulnerable. El dueño de 17 títulos de Grand Slam estuvo contra las cuerdas ante Karen Khachanov en la tercera ronda y al borde del precipicio ante el austríaco Dominic Thiem en cuartos, imponiéndose en cinco sets, en el que cedió el primero con un 6-0.

Lo más inquietante para Nadal es el desgaste que ha incurrido en las últimas dos semanas, con 15 horas y 54 minutos de juego. Del Potro, en cambio, acumula 12 horas y 42 minutos. ¿Esas casi 4 horas de diferencia podrían pasarle factura al zurdo de Mallorca?

“El viernes les cuento”, respondió Nadal al respecto.

“Juan Martín es un gran jugador en cualquier superficie, pero el desafío de jugar contra él en pista dura es aún mayor para mí que si fuera sobre polvo de ladrillo, como pasó en Roland Garros”, avisó. “Es un partido en el que los dos nos conocemos mucho. Sé cómo juega él y también tengo claro que tendré que llevar mi juego al máximo nivel para tener posibilidades de ganarle”.

Del Potro también tiene presente la combatividad de Nadal.

“Siempre te corre una más y te termina ganando puntos o partidos que uno no cree que lo va a hacer”, dijo el argentino.

Carlos Moyá, uno de los entrenadores de Nadal, advirtió el jueves sobre la peligrosidad de Del Potro con su derecha, “el tiro más definitivo del circuito, saques aparte, pero no hay que rehuir de ella”.

Después de completar la rehabilitación de su última cirugía, Del Potro evidenció debilidad con su revés. Pero ha sabido evolucionar de un slice a una devolución más punzante.

“Yo siento que, en este torneo, Juan Martín le está pegando un poco más fuerza con el revés. Eso puede ayudarle”, declaró Marin Cilic, el campeón del US Open 2014 tras caer ante Nishikori el miércoles.

En busca de un segundo título grande seguido, Djokovic ha tenido el tránsito más solvente a la final. El serbio aventaja 14-2 a Nishikori en el historial, incluyendo una victoria ante Nishikori en los cuartos de final de Wimbledon. Ha ganado los últimos 13 partidos, un dominio tan desigual que el japonés no se acordó que venció a Djokovic en las semis de Flushing Meadows en 2014.

Tanto Nadal como Djokovic aspiran cerrar la temporada con dos títulos grandes y acercarse al récord de 20 en manos de Federer. Nadal suma 17, incluyendo tres en el US Open. Djokovic podría empatar a Peter Sampras en el tercer puesto histórico con 14 si conquista su tercero en Flushing Meadows.

Quien suba al trono lo hará tras superar condiciones brutales en cuanto a calor y humedad.

“Es mi opinión pero este ha sido mi US Open más difícil de los últimos 10 que he tenido que disputar en cuanto a condiciones”.