SOUTH WILLIAMSPORT, Pensilvania, EE.UU. (AP) — Los jugadores de Venezuela lucen tan contentos como los de cualquier otro conjunto. Bailaron al ritmo de “Shake Your Groove Thing” con la mascota del torneo después de derrotar a México, y se movieron al compás de “Taking Care of Business” antes de perder con Canadá.

Realizan todas sus rutinas de béisbol — felicitan en el plato al que batea un jonrón, se persignan antes de un turno al bate y alientan a su lanzador.

Y el martes, los peloteros venezolanos festejaron aún más. Un triplete de Omar Romero dio la vuelta a la pizarra en el último inning, para que el equipo de Maracaibo venciera 3-2 a República Dominicana y se instalara en las semifinales internacionales de la Serie Mundial de Pequeñas Ligas.

Pero tal vez, estos jugadores no participarían en el certamen de no ser por el apoyo de un par de peloteros de su país natal que militan en las mayores.

“De cierta forma, esto les ayuda a apreciar el momento de forma distinta”, dijo Carolinne Valbuena, la madre del tercera base Jhann Bozo.

Venezuela se encuentra en medio de una grave tensión social. Al menos 123 personas han muerto y casi 2.000 han resultado heridas durante las protestas contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro, que a su vez se enfrenta a un congreso de oposición que cada vez pierde más poder.

La crisis económica se manifiesta en una inflación desbordada de tres dígitos, severa escasez de alimentos, medicinas y otros productos básicos, así como en una grave recesión.

Además, el gobierno de Maduro ha tenido una serie de roces con el presidente estadounidense Donald Trump, quien este mes dijo que no descartaría una “opción militar” en Venezuela.

El segunda base de los Rangers de Texas, Rougned Odor, aprendió a jugar béisbol en Maracaibo, ciudad sede del equipo venezolano que juega en South Williamsport.

“Conozco a todos en ese equipo, en esa liga”, dijo Odor a The Associated Press este fin de semana en Texas. “Es por eso que intenté ayudar a esos niños”.

El primer paso para los jugadores fue tramitar una visa para ingresar a Estados Unidos. Para eso, tenían que trasladarse a la capital, Caracas, y realizar el proceso. Odor pagó sus vuelos.

Sin embargo, volar a Caracas no era suficiente para llevar al equipo a la Serie Mundial de Ligas Pequeñas. Las visas para ingresar a Estados Unidos cuestan alrededor de 170 dólares cada una.

El pitcher de los Padres de San Diego, Jhoulys Chacín, también es de Maracaibo, y por medio de un amigo se enteró del apuro financiero de los jugadores. Pagó las visas de todos.

El equipo en el que Chacín jugó fue eliminado por el conjunto de Maracaibo que eventualmente obtuvo el campeonato de 2000 en la Serie Mundial de Pequeñas Ligas.

“Sé lo importante que es para estos jóvenes, y merecen ir”, dijo Chacín el domingo en San Diego. “Me alegra haber podido ayudar a que vengan a jugar en la Serie Mundial de Pequeñas Ligas. Ese era uno de mis sueños cuando era niño”.

Sin embargo, existe una parte de la experiencia de jugar en la Serie Mundial de Ligas Pequeñas que muchos de los jugadores de Venezuela no pudieron gozar. Solo los padres de tres de los jugadores pudieron realizar el viaje.

Y esos tres tal vez no hubieran podido viajar de no ser por un donante venezolano que ahora reside en Lock Haven, Pensilvania, a unos 30 minutos por carretera de Williamsport, quien les permitió quedarse en su casa, dijo Valbuena.

Javier Zerpa, quien ahora vive en Maryland, nació en Barquisimeto, Venezuela. Él y su hijo de 12 años han asistido a cada una de las últimas nueve ediciones de la Serie Mundial de Pequeñas Ligas. Han hecho amistad con el equipo venezolano y, aunque la mayoría de sus padres no están aquí, Zerpa afirma que de cualquier forma los niños están contentos de encontrarse en el campo.

Después de la derrota del domingo ante Canadá, los funcionarios del equipo venezolano no asistieron a una conferencia de prensa y no se otorgaron solicitudes a entrevistas individuales.

El coach de Canadá, Ryan Hefflick, dijo que la emoción del equipo venezolano era evidente tan pronto llegaron al campo.

“Son unos niños grandiosos”, dijo Hefflick. “Creo que a uno de los niños de ese equipo le apodan ‘Bujía”. Tienen mucha energía”.

__

Los periodistas de Associated Press Stephen Hawkins en Dallas y Bernie Wilson en San Diego contribuyeron con este despacho.

__

Matt Martell es estudiante de periodismo en Penn State. Penn State se asoció con The Associated Press para una cobertura adicional de la Serie Mundial de Pequeñas Ligas 2017.