BOGOTÁ (AP) — Más de medio millón de venezolanos viven actualmente en Colombia, que en los últimos cinco meses ha visto un incremento sin precedentes en la entrada de migrantes de ese país, según datos oficiales divulgados el viernes.

De acuerdo con esos cálculos, más de 550.000 venezolanos residen en esta nación _200.000 más que en julio_ lo que representa un aumento de 57% durante ese periodo.

Esta ola migratoria plantea un desafío a un país acostumbrado más históricamente a emigrar por su conflicto armado que a recibir extranjeros, según autoridades y expertos.

“Ningún país está preparado para atender fenómenos emergentes de esta magnitud, lo que hacemos es una preparación de tipo contingente”, dijo a The Associated Press Julio Sáenz Beltrán, asesor del Ministerio de Salud, que lleva dos años registrando un aumento de venezolanos que escapan de la pobreza, la violencia y la crisis política de su país.

Las estimaciones de las autoridades migratorias incluyen a unos 200.000 ciudadanos venezolanos con permiso para residir en Colombia y también a quienes permanecen en su territorio de forma irregular en base a proyecciones sobre el flujo de la frontera de más de 2.200 kilómetros que separa ambos países.

Entre agosto y octubre, Migración Colombia regularizó a unas 70.000 familias mediante una política que permitía a los venezolanos sacar un permiso de residencia de dos años con requisitos mínimos como tener el pasaporte sellado con el ingreso al país y no tener antecedentes penales.

Sin embargo, más de la mitad, siguen llegando de forma irregular.

En 2010, había poco más de 100.000 extranjeros en Colombia, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones, un país más acostumbrado a emigrar que a recibir foráneos tras medio siglo de enfrentamiento armado. Hoy, solo los venezolanos son más de medio millón.

La agencia de Naciones Unidas para los refugiados se mostró recientemente preocupada sobre si Colombia tiene la capacidad para dar atención básica a los venezolanos que se están instalando en el país de forma cada vez más acelerada.

“El número está aumentando rápidamente y siguen llegando venezolanos todos los días”, dijo a la AP Jozef Merkx, representante de la agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR) en Colombia, que considera “un reto” la integración en un país más acostumbrado a emigrar que a recibir extranjeros.

“Si ya la población colombiana tiene dificultades para acceder a los servicios básicos, con una población adicional de 600.000 personas es muy difícil”, agregó.

ACNUR ya tiene en Brasil refugios para los venezolanos que cruzan la frontera por el Amazonas y se prepara ante una eventualidad en Colombia. Este organismo estima que acontecimientos como las elecciones regionales de octubre en las que el partido del presidente Nicolás Maduro se proclamó vencedor de 17 de las 23 gobernaciones aumentan la fractura entre el oficialismo y la oposición y empujan a muchos a salir del país.

Los venezolanos que han solicitado asilo en el mundo pasaron de casi 4.000 en 2014 a más de 100.000 en 2017, según los datos de esa agencia, que lanzó esta semana una campaña para prevenir la xenofobia en Colombia.

El gobierno lleva preparándose desde 2015 para recibir una oleada de migración venezolana en cualquier momento y los datos del Ministerio de Salud reflejan un aumento drástico desde entonces: ese año en los hospitales y clínicas colombianos atendieron a unos 1.500 venezolanos, frente a los casi 20.000 entre enero y septiembre de 2017.

Aunque las cifras no distinguen entre quienes residen en Colombia y quienes cruzan la frontera para recibir atención médica, ante la precariedad del sistema de salud de Venezuela.

El Ministerio de Salud dedicó este año casi 3,5 millones de dólares a reforzar los presupuestos regionales para atender a los migrantes, aseguró Sáenz.

Por ley, en Colombia se debe prestar atención a cualquier persona que llega al departamento de emergencias de un centro de salud independientemente de cuál sea su estatus migratorio, explicó el funcionario.

El Ministerio de Salud instaló además una campaña de vacunación en la frontera de más de 2.200 kilómetros que Colombia comparte con Venezuela por temor a que la escasez de medicamentos haya provocado plagas. Uno de los temores es el sarampión.