HONOLULU (AP) — El plan de viajar desde Hawai hasta Tahití a bordo de un velero de 15 metros (50 pies) de eslora no arrancó bien para dos mujeres de Honolulu. Uno de sus celulares se cayó al mar el primer día.

De ahí en adelante, las cosas empeoraron.

Aproximadamente un mes después de iniciado el viaje, el agua arrojada por una tormenta dañó el motor. El mástil de 17 metros (57 pies) también sufrió daños. Y entonces, flotaron a la deriva por miles de kilómetros en lo que resultó ser una odisea de cinco meses por el Pacífico, con el purificador de agua descompuesto y tiburones atacando la embarcación.

Diariamente, durante 98 días, las mujeres enviaron una señal de socorro, sin respuesta.

Pero las dos, acompañadas por sus perros, eran ingeniosas y estaban bien preparadas, con suministros de comida para más de un año, y el miércoles fueron finalmente rescatadas por la Marina estadounidense a unos 1.450 kilómetros (900 millas) de Japón, y a miles de kilómetros de su destino.

"Gracias a Dios que fuimos rescatadas”, dijo Jennifer Appel, de 48 años, en declaraciones a reporteros en una teleconferencia organizada a bordo de un barco de la armada. “Tenía lágrimas en los ojos. Fue increíblemente emotivo”.

El USS Ashland recogió a Appel y a Tasha Fuiava luego que una embarcación pesquera taiwanesa vio su velero el martes y alertó a la Guardia Costera.

En fotos y videos proveídos por la armada, una de las mujeres lanza besos mientras un bote de rescate se les acerca. Ambas mujeres y sus perros, Valentine y Zeus, se veían bien y llenos de vigor. Fuiava sonrió al trepar por una escalera hacia el Ashland.

A la pregunta de si alguna vez pensaron que pudieran no sobrevivir, Appel dikjo que no serían humanas si no fuese así. Dio crédito a los perros por ayudarlas a mantener buen ánimo.

"Es una verdadera experiencia de humildad preguntarse si hoy es tu último día, si esta noche es tu última noche”, dijo.

Appel, experta marinera, dijo que Fuiava no había navegado nunca antes del viaje. Las dos zarparon a inicios de mayo para la que debió haber sido una travesía de 4.345 kilómetros (2.700 millas), pero perdieron el motor en medio de una tormenta al final del mes.

Pensaron que podrían llegar a Tahití con las velas, pero los daños sufridos por el mástil se los dificultó.

Dos veces, tiburones amenazaron el velero.

"Fue horrible”, dijo Appel.

Al parecer, un grupo de cinco tiburones tigres decidió usar la embarcación para enseñar a dos tiburones jóvenes a cazar, embistiendo el casco por la noche.

"Fuimos increíblemente afortunadas de que el casco era lo suficientemente fuerte para resistir el ataque”, dijo.