NUEVA YORK (AP) — Dos sobrinos de la primera dama de Venezuela fueron sentenciados el jueves a 18 años de cárcel luego de ser declarados culpables de asociación delictuosa para traficar drogas, por un juez que indicó que se les concedió indulgencia debido a su ineptitud en sus actividades delictivas y a su falta de antecedentes penales.

El juez federal Paul Crotty dijo que Efraín Campo Flores y su primo, Franqui Francisco Flores de Freitas, “no eran los narcotraficantes más astutos que han existido. La empresa era demasiado para ellos”.

A pesar de ello, agregó, en 2015 hicieron planes para sacar provecho de sus contactos políticos con el fin de hacer que el vuelo de un avión privado cargado de drogas de Venezuela a Honduras pareciera legítimo. Además de la sentencia de cárcel, el juez también les impuso multas de 50.000 dólares.

Campo, de 31 años, y Flores, de 33, son sobrinos de la primera dama venezolana Cilia Flores.

En noviembre de 2016 un jurado los declaró culpables de asociación delictiva para importar más de 771 kilogramos (1.700 libras) de cocaína a Estados Unidos y otros cargos que conllevaban una posible condena a cadena perpetua.

El fiscal Emil Bove solicitó una sentencia a 30 años, con el argumento de que los hombres intentaban ganar millones de dólares con la droga para ayudar a financiar una campaña política con el fin de mantener a su familia en el poder, en un país donde sus líderes tienen la reputación de “encarcelar” a los que se les oponen.

Los abogados defensores solicitaron condenas no mayores a 10 años, porque los hombres eran novatos en el narcotráfico y de hecho no transportaron drogas.

Ambos acusados se disculparon antes de que se anunciara la sentencia.

“Estoy muy avergonzado y arrepentido por todo el daño que esta situación ha ocasionado”, afirmó Campo.

“Lamento profundamente el terrible error que cometí”, señaló Flores, quien recordó que todos somos humanos y en ocasiones cometemos pecados.

El juez hizo notar que los hombres parecían “más preocupados por el impacto que esto tendrá sobre su familia que por las violaciones a las leyes de Estados Unidos”.

Afuera del tribunal, Norma Flores _quien no tiene parentesco con el demandado_, aguardaba con otras personas nacidas en Venezuela pero que radican en Estados Unidos. Dijo que la condena fue excesivamente indulgente.

“La sentencia es una cachetada en la cara de todos los venezolanos”, afirmó.

Dijo que acudió al tribunal en nombre de todos los venezolanos que han perdido la vida en manifestaciones o se están muriendo porque no pueden pagar alimentos ni medicinas.

Los abogados de los dos hombres dijeron que sus clientes han sido incomprendidos.

El abogado John Zach dijo que Campo es “sorprendentemente ingenuo”.

“Es un alma apacible. Es una buena persona”, afirmó Zach. “No es un peligro para nadie. Ha sido completamente humillado por este episodio”.

Por su parte, el abogado David Rody dijo que Flores vivía con un compañero en un apartamento de dos recámaras cuando fue arrestado a fines de 2015.

“Esta no es la vida de un capo de la droga”, afirmó Rody. “No es un criminal con experiencia”.