SAN SALVADOR (AP) — Un tribunal de El Salvador dictará sentencia el miércoles en el juicio contra el expresidente Tony Saca, tres de sus exfuncionarios más cercanos y tres exempleados de la casa presidencial acusados de sustraer más de 300 millones de dólares de las arcas del Estado.

Saca ya confesó ante el tribunal de San Salvador que desvió los fondos para favorecer a sus empresas y a terceras personas.

El exmandatario explicó que cuando asumió la presidencia el 1 de junio de 2004 y firmó el reglamento para el manejo de los gastos reservados, ordenó la creación de cuentas bancarias para mover el dinero y que lo hizo como se había hecho en gobiernos anteriores. “Me aproveché de los escasos controles sobre las dos cuentas que abrió Elmer Charlaix (su secretario privado) para sustraer dinero con el que se pagaba a otras personas”.

También admitió que entregaba 100.000 dólares mensuales a varias empresas de publicidad que no prestaban servicios y que del total de dinero que llegaba de la casa presidencial pedía una devolución de 80% de lo contratado con sus empresas y permitía que los otros se quedaran con el 20% restante.

Saca y sus cinco ex colaboradores se declararon culpables durante el proceso para obtener una condena menor.

El exmandatario y su exsecretario privado, Charlaix, fueron procesados por los delitos de peculado y lavado de dinero, por los que arriesgaban una condena de hasta 30 años de prisión. Sin embargo, mediante un acuerdo con el Ministerio Público lograron que -en caso de ser condenados- se les imponga una pena de 10 años, cinco por peculado y cinco por lavado.

Además de cumplir la pena de cárcel, la ley obliga a los condenados por corrupción a compensar al Estado con los bienes que adquirieron con los fondos públicos.