Un obispo católico que se disculpó ante su rebaño el mes pasado por las “decisiones equivocadas e inapropiadas de los dirigentes de la iglesia” está reflexionando sobre su propio papel _expuesto en un tribunal federal hace una década_ en un sistema que protegió a sacerdotes pedófilos.

El obispo de Scranton, Joseph Bambera, llevó tres casos de sacerdotes implicados en conducta sexual indebida durante su periodo de tres años como vicario diocesano del clero. En 2007, testificó en un juicio civil por abuso clerical.

Durante el interrogatorio del abogado de la parte demandante, Bambera reconoció que la diócesis ignoró sus propias políticas al no denunciar al “Padre Ned” _un seudónimo utilizado en la corte_ ante las autoridades civiles. Declaró que el Padre Ned fue retirado del ministerio solo temporalmente antes de que lo asignaran a otra parroquia. En esa posición, Bambera dijo al jurado, el Padre Ned fue sorprendido cuando “acicalaba” a un chico para una agresión sexual.

The Associated Press ha sabido que el Padre Ned era en realidad el reverendo Robert Gibson, fallecido en 2012. Gibson es uno de aproximadamente 300 sacerdotes depredadores mencionados en el histórico informe de un jurado investigador de Pensilvania, según el cual más de 1.000 menores fueron víctimas de agresiones sexuales en seis diócesis católicos desde la década de 1940.

La participación de Bambera en el caso de Gibson pone de relieve que algunos de los obispos actuales, en su ascenso al interior de la iglesia, ayudaron a sus superiores a proteger de la justicia civil a sacerdotes acusados de abusos, a quienes se les permitió continuar en el ministerio, o que por lo menos supieron del encubrimiento en el que altos jerarcas católicos incurrían sin presentar la denuncia correspondiente.

“Él sabía. Era parte del sistema”, afirmó Marci Hamilton, experto jurídico de la Universidad de Pensilvania en abuso sexual infantil y fundador de CHILD USA, grupo defensor de los derechos de los menores.

Bambera, que ha puesto énfasis en sus políticas de tolerancia cero hacia los sacerdotes pederastas desde que se convirtió en obispo de Scranton en 2010, dijo que el obispo James Timlin, había decidido asignar a Gibson a otra parroquia cuando Bambera se convirtió en vicario en 1995. Dijo que él procuró que Gibson y otros sacerdotes acusados de cometer abusos fueran expulsados del ministerio.

“¿Que si pude hacer mejor las cosas? ¿Que si deseo que las cosas hubieran sido distintas en aquellos días? Sí, sí”, declaró Bambera a la AP. “Ojala la justicia civil hubiera actuado de una manera más regular de la que lo hizo”. Sin embargo, señaló que él no podía hacer mucho: “Yo trabajaba para el obispo Timlin quien tomaba las decisiones, no yo”.

El viernes, Bambera dispuso que Timlin deje de representar a la diócesis en público por no proteger a los menores de los sacerdotes pedófilos. Bambera dijo en un comunicado en el que anuncio el castigo a Timlin que el informe del jurado investigador también “me hizo reflexionar sobre mi papel particular en el manejo de las acusaciones de pederastia en la iglesia” y “considerar mi papel y acciones pasadas en la protección de los menores”.