HONOLULU (AP) — Hawai salió de peligro de un huracán con potencial devastador el sábado tras los desalojos por inundaciones en algunas islas, aunque los daños parecían menores a lo que se temía pese a los históricos aguaceros.

La tormenta tropical Lane _antes huracán_ comenzaba a disiparse en su desplazamiento hacia el oeste, en mar abierto en el Pacífico, tras dejar atrás suspiros de alivio y un gran desorden que limpiar, en especial en la Isla Mayor, donde las precipitaciones alcanzaron un total de 1,2 metros (cuatro pies).

No se ha informado de muertes causadas por la tormenta, aunque en la Isla Mayor las autoridades rescataron a familias de zonas anegadas mientras que varios caminos quedaron cerrados debido a los deslaves.

El Servicio Nacional de Meteorología canceló todas las advertencias de tormenta para el estado, varias horas después de que los propietarios de tiendas en las zonas turísticas de Honolulu comenzaran a retirar las protecciones de madera que habían colocado en sus ventanas en caso de que la tormenta llegara a sus establecimientos.

Según cifras preliminares del Servicio Nacional de Meteorología, las precipitaciones a causa de Lane fueron las cuartas mayores que haya dejado un huracán desde 1950 en Estados Unidos. El huracán Harvey, que devastó Texas hace un año, encabeza la lista de las mayores precipitaciones.

Las bandas exteriores de la tormenta dejaron 114 centímetros (45 pulgadas) de lluvia en la Isla Mayor, que es predominantemente rural, según las estadísticas. Las inundaciones del viernes en localidad principal, Hilo, de 43.000 habitantes, llegaban hasta la cintura y las autoridades rescataron a personas de más de 20 viviendas durante la noche, dijo el director general del condado Hawai, Wil Okabe.

Varias carreteras fueron cerradas debido a los deslaves y encharcamientos, aunque las inundaciones fueron menos severas debido quizá a que fueron absorbidas por la roca volcánica porosa en partes de la Isla Mayor, señaló Brooke Bingaman, experto del Servicio Nacional de Meteorología en Honolulu.

Un volcán en la isla continuaba en erupción y en algunas partes aún había condiciones de neblina debido al vapor causado por el contacto de la lluvia con la lava activa.

Unos 320 kilómetros (200 millas) y varias islas hacia el noroeste, los turistas recorrían la zona playera de Waikiki y disfrutaban el agua mientras los dueños de tiendas se disponían a abrirlas.

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Brian Skoloff y John Locher en Honolulu; Mark Thiessen en Anchorage, Alaska; Darlene Superville en Washington; y Justin Pritchard en Los Ángeles contribuyeron a este despacho.