GINEBRA (AP) — El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, sufre desde hace años sanciones de Naciones Unidas por los abusos a los derechos humanos en su gobierno. Sin embargo, el nuevo jefe de la Organización Mundial de la Salud ha convertido al veterano mandatario africano en embajador de buena voluntad.

Con Mugabe a su lado, el director general de la OMS, Tedros Ghebreyesus, anunció esta semana el nombramiento en una conferencia en Uruguay sobre enfermedades no contagiosas. Decenas de grupos de salud han reaccionado con desconcierto.

Tedros, etíope y que este año se convirtió en el primer director general africano de la OMS, dijo que Mugabe podría utilizar su posición para “influir a sus homólogos en la región” sobre el tema. Una portavoz de la OMS confirmó esas declaraciones el viernes a The Associated Press.

En su discurso, Tedros describió Zimbabue como “un país que sitúa la cobertura sanitaria universal y la promoción de la salud en el centro de sus políticas para prestar atención sanitaria a todos”.

Dos docenas de organizaciones _incluyendo World Heart Federation, Action Against Smoking y Cancer Research U.K._ publicaron un comunicado condenando la decisión. Los responsables de salud quedaron “conmocionados y profundamente preocupados”, indicó la misiva, señalando al “largo historial de violaciones a los derechos humanos” de Mugabe.

Los grupos dijeron haber expresado sus preocupaciones a Tedros en un aparte de la conferencia, sin éxito. El gobierno de Zimbabue no hizo comentarios.

La nación sureña africana fue conocida en su día como el próspero productor de alimentos de su región. Pero en 2008, la organización benéfica Physicians for Human Rights publicó un informe documentando fallos en el sistema sanitario de Zimbabue y señalando que las políticas de Mugabe habían provocado una crisis.

“El gobierno de Robert Mugabe presidió el drástico declive en el acceso de su población a alimentos, agua limpia, saneamientos básicos y atención sanitaria”, concluyó el grupo. Las políticas del presidente, afirmaron, llevaron directamente al “cierre de hospitales y clínicas, el cierre de su facultad de medicina y golpizas a trabajadores sanitarios”.

Mugabe, de 93 años y que es el jefe de estado más anciano del mundo, también ha sido criticado en su país por sus frecuentes viajes al extranjero, que han costado millones de dólares a la empobrecida Zimbabue.

Las agencias de Naciones Unidas suelen elegir a personas célebres como embajadores para llamar la atención sobre diversos problemas, pero estas personas tienen poco poder real.