LONDRES (AP) — Entre los tropiezos y parálisis de las negociaciones del Brexit, una pregunta adquiere relevancia creciente: ¿qué sucederá si Gran Bretaña y la Unión Europea no llegan a un acuerdo?

La perspectiva provoca miedo a muchos políticos y empresarios británicos... y esperanzas a los partidarios acérrimos del divorcio.

Han pasado cinco rondas de negociaciones sin un avance importante y faltan menos de 18 meses para el 29 de marzo de 2019, cuando Gran Bretaña debe salir de la UE. Cuando lo haga, miles de leyes, acuerdos y reglamentos, que rigen desde el comercio hasta lucha contra el delito, perderán vigencia. Si nada las reemplaza, el Reino Unido saldrá del mercado y bloque comercial de la UE bajo las normas de la Organización Mundial de Comercio, lo cual significará tarifas para los bienes e incertidumbre para los servicios.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) pronosticó que el paso a las normas de la OMC reducirá el crecimiento británico en 1,5 puntos porcentuales el primer año, devaluará aún más la libra, coartará las inversiones y provocará una baja en la calificación crediticia del país.

“Hay que ser fantasioso o fanático para elogiar la ausencia de un acuerdo”, dijo el vocero del Partido Laborista para el Brexit, Keir Starmer.

Pero euroescépticos acérrimos como John Longworth, del grupo de cabildeo Leave Means Leave (salir significa salir), dicen que eso es derrotismo puro.

“El Reino Unido ha sido excesivamente débil en las negociaciones, excesivamente acomodaticio”, dijo Longworth, ex titular de las Cámaras de Comercio.

“Creo que la UE prolongará las negociaciones todo lo más que pueda para obtener el máximo beneficio. En cuyo caso, la mejor opción para el Reino Unido es ir a las normas de la Organización Mundial de Comercio a partir de marzo de 2019, y declararlo ya”.

Las dos partes minimizan, aunque no descartan, la posibilidad de un Brexit sin acuerdo. El secretario británico para el Brexit, David Davis, dijo esta semana que “estamos tensando todos los músculos” para llegar a un divorcio amistoso seguido de un nuevo acuerdo de libre comercio.

Pero la primera ministra Theresa May advirtió el miércoles que “sería irresponsable por parte del gobierno no prepararse para todas las contingencias posibles”, incluida la falta de acuerdo. Dijo que su gobierno no “aceptará un acuerdo a cualquier costo para el contribuyente británico, cualquiera que sea el daño que provoque a nuestra economía”.