NEWPORT BEACH, California, EE.UU. (AP) — Kareem Abdul-Jabbar es uno de los mejores basquetbolistas de la historia, exitoso escritor, activista defensor de los derechos civiles, actor e historiador.

Pero nunca le gustó estar en el candelero.

“No soy un charlatán”, comentó el esquivo astro.

Después de décadas de esconderse un poco, sin embargo, Abdul-Jabbar se apresta a iniciar una gira nacional con presentaciones en las que hablará de su vida, de la gente que lo ayudó y responderá preguntas del público. Prometen ser encuentros cautivantes con alguien que se codeó con Malcolm X, Martin Luther King, Muhammad Ali y Wilt Chamberlain, y que fue discípulo, y amigo de toda la vida, del legendario técnico de básquetbol John Wooden.

La gira fue inspirada por su libro best-seller del 2017 “Becoming Kareem” (Cómo se llega a ser Kareem), sobre su vida desde la infancia hasta los 24 años.

Emotivo, divertido, por momentos desgarrador, relata la historia de un muchacho brillante y trabajador, enormemente introvertido, que siempre fue el más alto de su clase.

Y también el único negro, lo que lo hizo blanco de expresiones de racismo que dejaron profundas heridas que tomó décadas sanar.

“Escribí el libro porque pensé que el proceso que viví puede serle útil a los jóvenes de hoy”, declaró Abdul-Jabbar a la Associated Press en las oficinas de la Fundación Skyhook, organización caritativa sin fines de lucro que creó hace varios años para ofrecer oportunidades educativas a los jóvenes.

Después de publicado, su amigo Roy Firestone le dijo que debería contar sus historias ante audiencias en vivo, lo que le daría la oportunidad de inspirar a los jóvenes y de aclarar algunas ideas equivocadas que vienen de sus días de jugador. Las respuestas escuetas, cortantes, que daba después de los partidos, por ejemplo, a veces daban la impresión de que era una manifestación de soberbia y de hosquedad, no de timidez.

“Fue algo lamentable”, dice ahora. “Creo que impidió que dirigiese equipos y que hiciese publicidad porque la gente quería pensar lo peor” de uno.

No es que no haya tenido una vida plena antes y después del básquetbol.

Fue campeón de la NBA seis veces, ayudante del técnico en otros dos títulos. Se llevó seis veces el premio al jugador más valioso y es el máximo anotador en la historia de la NBA, con 38.387 puntos, un registro al que nadie se acercó desde que se retiró hace 29 años.

Escribió más de una docena de libros que van desde aventuras para niños hasta historias de afroamericanos prominentes y novelas policiales que incluían a Mycroft Holmes, hermano mayor de Sherlock.

“Disfruté mucho a Sherlock Holmes de niño”, cuenta, y admite que hasta la secundaria pensó que el detective era un personaje de la vida real.

Su oficina está llena de objetos alusivos a sus años como jugador y también a sus raíces africanas y su trabajo en defensa de los derechos civiles. Suena música de jazz. Su padre fue un policía de Nueva York y talentoso músico de jazz.

Abdul-Jabbar tal vez no sea tan tímido como antes, pero se cuida mucho al hablar. Y puede ser divertido.

Confirma que es cierto el cuento de que el presidente Donald Trump le envió una nota diciéndole de todo porque lo había criticado, y que él hizo una bola de papel y la tiró a un cesto, con un movimiento de básquetbol.

A pesar de que sufrió de leucemia que está en remisión y que se sometió a un cuádruple bypass hace tres años, luce como en su época de jugador, con jeans y una camiseta.

“No tenía otra opción”, comenta cuando se le menciona que el año pasado cumplió 70 años. “No me convence mucho eso de que ‘la vida empieza a los 40’. Lo que pasó a los 40 ya empieza a ser viejo. Algo no funciona con eso”, señala entre risas.