WASHINGTON (AP) — La masacre en una iglesia de Texas está generando una frustración ya familiar para las agencias policiales: el FBI no puede desbloquear el celular codificado del atacante para averiguar qué información podría contener.

Pero si bien los desgarradores detalles de la masacre que dejó más de dos docenas de muertos podrían reanimar el debate sobre el equilibrio entre los derechos a la privacidad en la era digital y la seguridad nacional, es poco probable que deriven en cambios a corto plazo.

El Congreso no ha mostrado muchas ganas de aprobar propuestas que obliguen a las empresas de tecnología a ayudar al gobierno a introducirse en celulares y computadoras bloqueados. Y el intenso debate público sobre la batalla legal del FBI con Apple Inc. ha desaparecido en gran medida desde que las autoridades federales anunciaron que pudieron tener acceso a un celular bloqueado en un caso terrorista sin la ayuda del gigante tecnológico.

Como candidato, Donald Trump pidió a los estadounidenses que boicotearan a Apple a menos que la compañía ayudara al FBI a desbloquear el celular, pero ya como presidente no ha hablado con tanta fuerza al respecto.

Aun así, el asunto volvió a la palestra el martes, cuando Christopher Combs, agente especial a cargo de la división del FBI en San Antonio, dijo que los agentes no habían podido desbloquear el celular de Devin Patrick Kelley, quien mató a gran parte de los feligreses en una ceremonia dominical.

"Resalta un problema del cual ya todos han escuchado antes. Con el avance de la tecnología y los celulares y la codificación, cada vez más las agencias del orden no pueden ingresar a estos celulares", dijo Combs a reporteros, e indicó que el aparato iba a ser enviado por avión a un laboratorio del FBI para ser analizado.

Combs no identificó la marca ni el modelo, pero un funcionario estadounidense que fue notificado por las agencias policiales dijo a The Associated Press que se trataba de un iPhone de Apple.

"Estamos trabajando muy duro para desbloquear ese celular, y eso continuará hasta que encontremos una respuesta", dijo Combs.

Combs estaba dando a entender una frustración que el FBI acarrea desde hace tiempo, pues considera que el cifrado ha obstaculizado investigaciones de todo tipo, desde crímenes sexuales contra niños hasta casos de drogas, aun cuando la agencia ha obtenido una orden judicial para tener acceso la información.

Los agentes no han podido tener acceso a la información de la mitad de los aparatos móviles _más de 6.900 celulares, computadoras y tabletas_ que trataron de desbloquear en menos de un año, dijo el mes pasado el director del FBI Christopher Wray.

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Contribuyeron a este despacho los reporteros de The Associated Press Michael Balsamo desde Los Ángeles y Matt O'Brien desde Boston.