WASHINGTON (AP) — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha mostrado una indignación selectiva por las acusaciones de acoso sexual contra políticos destacados, con su propio pasado tortuoso cerniéndose sobre su reacción.

Trump se apresuró el jueves a tachar de “muy malas” las acusaciones contra el senador demócrata de Minnesota Al Franken. Sin embargo, ha mantenido un sospechoso silencio sobre las acusaciones más graves presentadas contra Roy Moore, un republicano que compite por un escaño en el Senado en las elecciones especiales del estado y que ha sido acusado de agresiones sexuales contra varias adolescentes hace décadas.

Trump ha declinado varias veces unirse al líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, y al presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, que pidieron a Moore que se retire de la campaña. Ambos han dicho que creen a las mujeres que acusan a Moore.

Mientras país asiste a revelaciones de comportamiento sexual inadecuado por parte de hombres en el mundo del entretenimiento y la política, Trump se ha mostrado inconsistente, así como un improbable detractor de los supuestos agresores.

En los últimos días de la campaña presidencial de 2016 se presentaron más de una docena de acusaciones de mala conducta y acoso sexual en contra de Trump. En una conversación grabada del programa “Access Hollywood”, Trump presumía de forma explícita de acosar sexualmente a mujeres.

El presidente ha rechazado varias veces las acusaciones en su contra, que ha calificado de noticias falsas. La última ocasión fue el 16 de octubre, cuando dijo a los recientes “Es simplemente falso. Es falso. Son cosas inventadas”.

Eso no impidió a Trump dirigir un duro golpe a un rival caído en desgracia.

Leeann Tweeden, que ahora es presentadora de radio en Los Ángeles, acusó el jueves a Franken de obligarla a besarle y de manosearla durante una gira de visita a tropas estadounidenses en 2006. Ella publicó una foto en la que el cómico convertido en senador posaba de manera burlona con sus manos sobre el pecho de ella mientras ella duerme con un chaleco militar a bordo de un avión del Ejército.

En un par de tuits el jueves, Trump llamó la atención sobre las acusaciones contra Franken y dijo que la imagen “habla por mil palabras”.

“¿A dónde van sus manos en las fotos 2,3, 4, 5 y 6 mientras ella duerme?”, tuiteó Trump. “Y pensar que apenas la semana pasada estaba dando lecciones a cualquiera que escuchara sobre el acoso sexual y el respeto a las mujeres”.

Horas antes de que se publicaran los tuits, Franken se apresuró a disculparse y aceptó las peticiones bipartisanas de que se haga una investigación de ética sobre sus actos.

Mientras Trump atacaba a Franken, Moore se atrincheraba y prometía pelear las acusaciones en su contra mientras el Partido Republicano de Alabama reafirmaba su apoyo al asediado candidato. Dos mujeres lo han acusado públicamente de iniciar contactos sexuales con ellas cuando tenían 14 y 16 años, respectivamente.

El Comité Nacional Republicano retiró el martes su apoyo financiero a Moore, tras una acción similar la semana pasada del Comité Nacional Republicano del Senado. La Casa Blanca dijo que Trump apoyaba la decisión del comité, mientras los sondeos mostraban a Moore por detrás del demócrata Doug Jones en un estado tradicionalmente republicano.

En los últimos días, miembros del partido republicanos intentaron mostrar el que Trump se hubiera negado a pedir la renuncia de Moore como un esfuerzo de no añadir más leña al fuego de las corrientes antisistema que alimentan la campaña de Moore. También sugirieron que el presidente era reacio a entrar en cuestiones de mala conducta sexual dadas las acusaciones anteriores en su contra. Pero el ataque a Franken apuntaba a un motivo más político. El senador, exguionista y miembro del reparto de “Saturday Night Live”, ha sido un franco crítico del gobierno de Trump.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, rechazó varias veces el jueves decir si Trump creía a las acusadoras de Moore, incluso después de que Ivanka Trump, hija del presidente, dijera a The Associated Press que no tenía motivos para dudar de las acusaciones.

“Él cree que la gente de Alabama debe tomar la decisión de quién será su próximo senador”, dijo Sanders del presidente, que esta semana evitó dos veces preguntas de la prensa sobre el tema. Sanders también declinó decir si Trump retiraría su apoyo al candidato.