LOS ÁNGELES (AP) — Otros asesinos mataron más gente que Charles Manson. Pero tras estar casi medio siglo detrás de las rejas, Manson seguía siendo la personificación del mal en una era de balaceras que dejan decenas de muertos.

Manson, el hippie en torno al cual se generó un culto, fallecido el domingo a los 83 años, horrorizó al país hace una generación por la forma en que convertía a sus seguidores en asesinos que destrozaban todo lo que querían sus padres. El horror duró incluso después de que fue apresado, en parte por la imagen demoníaca que los expertos dicen cultivaba Manson con su comportamiento insólito y su mirada penetrante.

“Tenía ese aspecto maníaco que siempre llamó tanto la atención”, expresó James Alan Fox, profesor de criminología en la Universidad del Nordeste de Boston, para quien Manson fue el asesino más notorio de todos los tiempos. “Manson era memorable: su voz, su aspecto, sus gestos, sus crímenes y la imagen de ‘Charlie el lunático’ que proyectaba”.

Manson fue hallado culpable de planificar la matanza de la actriz Sharon Tate y de otras seis personas en dos noches seguidas de agosto en Los Ángeles. Los fiscales dijeron que quería genera una guerra racial, una idea que supuestamente sacó al interpretar mal la canción de los Beatles “Helter Skelter”.

Fue condenado a muerte, pero se le conmutó la sentencia por una a cadena perpetua tras abolirse la pena de muerte en California.

Los asesinatos fueron de una brutalidad extrema. Tate, hermosa actriz de 26 años que había protagonizado “El valle de las muñecas”, fue apuñalada y colgada de una viga en la sala de estar. Los asesinos escribieron las palabras “pigs” (cerdos) y Healter Skelter con sangre de las víctimas.

Los asesinatos de la “familia de Manson” y la violencia que estalló ese mismo año de 1969 en un concierto de los Rollings Stones en California parecieron marcar el fin de la era hippie del amor libre y la paz.

Manson pasó a ser un símbolo de la violencia que algunos asociaron con el movimiento anti-establishment, según Todd Gitlin, autor de “Los 60: Años de esperanza, días de ira”.

Gitlin afirmó que él y muchos otros elementos de la prensa underground estaban tan horrorizados por los asesinatos como el que más.

“El país estaba muy dividido”, expresó Gitlin. “Una de las cosas que nos dividía era la cultura. Manson fue un regalo para quienes decían que si te sales de la norma, puede convertirte en un lunático peligroso”.

Si bien Mason no participó directamente en los asesinatos, pasó a la historia como el líder de un culto que persuadía a chicos de clase media a matar por él.

“Manson fue un manipulador. En cierto sentido, fue un titiritero”, dijo Jeff Guinn, autor de “Manson: La vida y los tiempos de Charles Manson”. “Parecía representar muchas cosas para gente muy distinta, pero casi todo era un montaje”.

De haber sido ejecutado, probablemente nadie se acordaría de él hoy, según Guinn.

Pero gracias a los medios de prensa, pudo volver al candelero cada tanto con vistas sobre sus pedidos de libertad condicional y las ocasionales entrevistas que daba, en las que a menudo volvía a representar el personaje de lunático, según expertos.

Tenía una esvástica grabada en su frente, muy visible, y hacía caras divertidas, gritaba cosas y decía tonterías. Todo era una pose, dicen los entendidos.

Decía que tuvo una infancia dura y que era inocente, y tiraba también comentarios insólitos. En una entrevista dijo que creó a Dios y que eran amigos del alma.