BUENOS AIRES (AP) — “Canallada”, “persecución política” y “ataque contra la democracia” fueron algunas de las expresiones de repudio de presidentes, exmandatarios y activistas del continente, en su mayoría afines ideológicamente a Luiz Inácio Lula da Silva, contra la decisión de la justicia de Brasil de encarcelar al dirigente para cumplir una condena a 12 años de prisión por corrupción.

El presidente venezolano Nicolás Maduro consideró como una “canallada bochornosa” el proceso iniciado contra el expresidente brasileño, y afirmó el viernes, durante un acto en el estado costero de Vargas, que las “elites oligárquicas de Brasil, neofascistas, han desatado una criminal persecución contra Lula”.

“Lo que están haciendo en Brasil es un golpe de estado. Derrocaron primero a la presidenta constitucional Dilma Rousseff con un golpe parlamentario y ahora quieren meter a Lula da Silva en la cárcel porque va encabezando todas las encuestas”, indicó Maduro, afín al exgobernante brasileño.

Lula desafiaba el viernes un plazo que vencía a las 5 de la tarde para entregarse a la policía en la ciudad de Curitiba y cumplir una sentencia de 12 años de cárcel tras ser declarado culpable de corrupción. La orden de detención había sido emitida por el juez federal luego que el Supremo Tribunal Federal rechazó el jueves una solicitud de Lula de no ir a la cárcel mientras apela la sentencia.

En Buenos Aires, cientos de activistas de grupos de izquierda y organizaciones sociales se movilizaron a la embajada del vecino país para apoyar al ex sindicalista. En la manifestación había varios seguidores y aliados políticos de la expresidenta Cristina Fernández (2007-2015), quien más temprano expresó a través de redes sociales que “en Brasil algo ha quedado claro. Lula va a ganar las próximas elecciones y las elites de poder, a las que nunca les interesó ni la justicia ni la democracia, utilizan el aparato judicial para su proscripción”.

Desde Bogotá, la canciller colombiana Maria Ángela Holguín se abstuvo de hacer comentarios porque “es una decisión del Tribunal del Brasil, y en eso no tenemos que opinar”.

En La Paz una treintena de simpatizantes del presidente Evo Morales y legisladores del partido gobernante realizaron una vigilia con velas frente a la embajada de Brasil para protestar por la decisión.

Morales repudió la condena y en su cuenta de Twitter envió un mensaje a su ex aliado político: “Fuerza hermano Lula... Ningún fallo ni golpe judicial podrán jamás detenerte ni separarte del pueblo”.

La Confederación General del Trabajo, la central sindical más poderosa de Argentina, expresó el viernes “su más enérgico repudio por la proscriptiva decisión judicial contra el compañero Lula”.

“Los trabajadores de Argentina nos solidarizamos con los trabajadores de la hermana república de Brasil”, agregó la entidad en un comunicado.

“Lula es el liderazgo con más apoyo popular y espero y confío que las instituciones democráticas de esa gran nación corrijan estas graves decisiones”, publicó en Twitter el expresidente de Chile, Ricardo Lagos. “Su eventual encarcelamiento y eliminación de la competencia electoral profundizará la fractura que atraviesa la sociedad brasileña”.

En Uruguay el expresidente y actual senador por el partido gobernante José Mujica envió un mensaje al líder del Partido de los Trabajadores. “Querido Lula: las clases sociales existen y las dominadoras no soportan que los sometidos les disputen el poder. Sé que la pelea continúa y continuará a pesar de los jueces y la prensa. Te acompaño en las luchas del pueblo”.

“Mi abrazo solidario al compañero y hermano Lula da Silva. Todos sabemos que su ‘crimen’ es haber sacado a 38 millones de brasileños de la pobreza, sin someterse a las elites brasileñas”, escribió por Twitter el expresidente ecuatoriano Rafael Correa.

El actual jefe del Congreso de Paraguay y exmandatario Fernando Lugo comentó en rueda de prensa que “el ingrediente político es muy fuerte en este proceso. Por un voto lo quieren dejar fuera. Es un retroceso para la democracia latinoamericana”.

En tanto el argentino Nobel de La Paz en 1980 y activista por los derechos humanos Adolfo Pérez Esquivel escribió que “Lula está siendo perseguido por lo que hizo de acertado para Brasil... los pueblos latinoamericanos te acompañamos hermano”.

Las Madres de Plaza de Mayo calificaron como “ataque imperialista sobre América Latina” la orden de detención contra Lula. “Cómo desde hace tantos años, hoy también estamos con vos, queridísimo compañero. Nos unimos al grito que se oye desde Brasil: ‘Resistencia, resistencia, resistencia’”. Mientras las Abuelas de Plaza de Mayo dijeron que “Lula está a punto de convertirse en un nuevo preso político; es perseguido por su lucha por erradicar la pobreza y el hambre en su país, por buscar la justicia social y la igualdad”.

Pero también hubo voces de condena al político brasileño.

Quien fuera dos veces presidente de Uruguay, Julio María Sanguinetti, calificó a Lula de “uno de los más corruptos” y sostuvo en una entrevista con una radio de su país que “no hay duda que la justicia ha actuado con sobriedad y eficiencia. No sólo ha procesado a gobiernos de izquierda, también a los principales empresarios. A diferencia de otros tiempos, no fueron casos aislados sino que fue una corrupción sistémica”.

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Los periodistas de The Associated Press en Latinoamérica colaboraron en esta nota.