BARCELONA (AP) — La peor crisis política de España en décadas mostraba el viernes pocos indicios de estar amainando después que los partidos separatistas lograron la mayoría en el parlamento de Cataluña en las elecciones extraordinarias convocadas por el presidente del gobierno español Mariano Rajoy, quien mantiene firme su negativa a considerar la independencia para esa próspera región.

Los resultados de los comicios del jueves, en los que un partido opuesto a la secesión tuvo su mejor actuación electoral a la fecha, al parecer dieron pie a la acción: tanto Rajoy como el ex presidente catalán Carles Puigdemont se dijeron dispuestos a conversar.

Sin embargo, ambos dejaron claro que trabajan en dos escenarios distintos de supuestos para un posible diálogo.

En declaraciones desde Bruselas, adonde huyó hace casi ocho semanas para evitar su arresto por posibles cargos de rebelión y sedición, Puigdemont dijo que conversaría con Rajoy con una condición: que la reunión se efectúe fuera de España.

Aun cuando Puigdemont hizo campaña desde Bélgica, su partido Juntos por Cataluña obtuvo 34 de los 135 escaños del parlamento regional, resultado que lo convirtió en la fuerza separatista más popular.

Como el principal candidato separatista, Puigdemont podría intentar convertirse de nuevo en presidente de Cataluña. El nuevo parlamento no podría elegirlo para el cargo a menos que regrese a Barcelona, la capital de la región, pero es posible que lo arresten si pisa suelo español.

Sin embargo, los resultados de los comicios fortalecieron a Puigdemont porque los políticos separatistas obtuvieron en conjunto 70 escaños. El Partido Popular de Rajoy ganó solo tres, una situación muy embarazosa para el presidente del gobierno que adoptó medidas sin precedentes para sofocar al movimiento independentista catalán.

"Más de 2 millones de personas están a favor de la independencia de Cataluña", dijo Puigdemont en alusión a los resultados de la elección. "Reconocer la realidad es vital si hemos de hallar una solución".

Rajoy hizo caso omiso a la propuesta de su adversario para una reunión y declaró que los comicios mostraron el inicio de una nueva etapa “basada en el diálogo” en Cataluña. Rajoy también impuso una condición para cualquier conversación: que los funcionarios separatistas respeten la Constitución española que declara indivisible al país.

Negociaciones hechas en el pasado han implicado el compromiso de conceder a Cataluña el derecho a una mayor autonomía, sin embargo, los separatistas podrían aprovechar la recuperación de su mayoría legislativa para impulsar un referendo obligatorio sobre la secesión.

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Hatton informó desde Lisboa, Portugal. Lorne Cook contribuyó desde Bruselas