BEIJING (AP) — Human Rights Watch dice que encontró nueva evidencia de que las autoridades en una de las regiones más represivas de China están recabando información personal en un claro ejemplo de cómo puede utilizarse la inteligencia de datos para vigilar a una población, y potencialmente cometer abusos.

El grupo de derechos humanos utilizó documentos de contratación gubernamental que están a disposición del público, así como reportes de prensa y entrevista, para reunir los detalles del programa de vigilancia llamado “Plataforma Integrada de Operaciones Conjuntas” en Xinjiang, una extensa zona del noroeste de China que, de acuerdo a funcionarios de seguridad, alberga a elementos separatistas y extremistas religiosos.

Fuentes no identificadas dentro de Xinjiang describieron a Human Rights Watch las interfaces de cómputo y de la aplicación móvil del programa que rastrea a casi todos los ciudadanos de la minoría étnica musulmana uigur, de habla túrquica, y que almacena información detallada, como sus viajes, hábitos de oración, el número de libros que poseen, y registros bancarios y de salud.

Avisos de contratación demuestran que el programa también cuenta con un sistema de rastreo de matrículas de vehículos y cámaras de reconocimiento facial para seguir a personas en tiempo real y proporcionar “alertas predictivas” para impedir delitos, de acuerdo con Human Rights Watch.

Aunque la vigilancia es generalizada en muchos países, incluyendo Estados Unidos, y cuenta con el potencial para cometer abusos, la tecnología se despliega de una manera más extensa en Xinjiang, dijo Maya Wang, investigadora senior en China para Human Rights Watch y autora del reporte.

“En China, los programas se enfocan de manera muy específica en personas que representan una amenaza política o en todo el grupo étnico uigur”, declaró Wang.

Un funcionario de la oficina de prensa del cuartel de policía de Xinjiang confirmó el lunes que se recibieron las preguntas enviadas por The Associated Press, pero dijo que los jefes no estaban y no sabía cuándo habría una respuesta. El funcionario, al igual que muchos burócratas chinos, rechazó dar su nombre debido a que no está autorizado a hablar con la prensa.

Los 10 millones de uigures de China tienen restricciones que no se les imponen a los miembros de la etnia han, que representan una vasta mayoría en China. Los uigures enfrentan numerosos obstáculos en los procedimientos para obtener pasaporte, y quienes tienen uno, están obligados a entregárselo a la policía. Los hoteles están obligados a registrar la presencia de uigures con las autoridades locales y a menudo los rechazan para evitarse el problema. Los frecuentes puntos de revisión en la extensa región de Xinjiang les permiten a las autoridades detener a las personas y revisar sus teléfonos celulares en busca de contenido que puedan considerar como sospechoso.

El uso de sistemas integrados de cómputo ha derivado en la detención de personas que son enviadas a centros de adoctrinamiento político, dijo Wang, con base en entrevistados que pidieron mantener el anonimato por cuestiones de seguridad.