SCOTTSDALE, Arizona, EE.UU. (AP) — El rebelde mexicano Subcomandante Marcos, con pasamontaña y traje violeta, acompaña a Britney Spears vestida de Mujer Maravilla. El hijo de ambos es un diminuto Marcos albino con pipa, turbante y pasamontaña y el torso de James Bond con esmoquin.

Otra obra del artista Claudio Dicochea muestra a Ronald Reagan parado sobre un jet de Pan American con botas coloridas de vaquero, junto con Salma Hayek en su papel de Frida Kahlo pero con uniforme de zar ruso. Con ellos se encuentra su hijo Heath Ledger en el papel del Guasón con vestimenta pirata. También su hija, la difunta estrella del cine mexicano Dolores del Río como la superheroína Vampirella y el tocado del emperador azteca Moctezuma.

Estas y otras obras de Dicochea, exhibidas bajo el título de “Barroco Ácido” en el Museo de Arte Contemporáneo de Scottsdale, Arizona, hasta el 20 de mayo, imprimen un moderno giro psicodélico a las pinturas de “castas” del México colonial del siglo XVIII. Transportan al espectador a la encrucijada del colonialismo con la cultura popular moderna al indagar en la idea del “mestizaje”. El museo tiene un programa que promueve las obras de jóvenes artistas mexicanos y del suroeste estadounidense.

Las pinturas de castas originales se pueden ver, entre otros, en el Museo Nacional de Historia del Castillo de Chapultepec, en la capital mexicana. Son retratos de familias mestizas en los que aparecen generalmente los padres y uno o dos hijos. Ilustran cómo los casamientos entre indios, negros, españoles y mestizos después de la conquista dieron lugar a clasificaciones jerárquicas de todas las mezclas imaginables. Los niños de las diversas parejas están ordenados de los de tez más clara a más oscura como en una suerte de tabla periódica de los elementos.

En el género reinventado por Dicochea, padres e hijos son figuras públicas y celebridades de los siglos XX y XXI, tales como Jacqueline Kennedy Onassis y Fidel Castro, así como estrellas de la telenovela mexicana.

La raza se vuelve fluida en los collages coloridos creados con acrílico, carbonilla, grafito y otros materiales. El ídolo del cine western John Wayne aparece como un indio en lugar de un matador de indios. Albert Einstein es un niño negro de pantalones vaqueros y camiseta andando en bicicleta.

“Es en verdad una meditación seria sobre alguien que se crió en la frontera”, dijo la directora del museo, Sara Cochran. “Yo digo que es una muestra tipo caballo de Troya, una muestra hermosa que enseña por la puerta trasera”.

Para Dicochea, esta variación sobre las viejas pinturas de casta es una crítica del papel que juegan las artes plásticas al forjar las ideas sobre raza.

“En el nivel medular, muestro que las ideas sobre raza y etnicidad son procesos sociales artificiales en lugar de fenómenos naturales, que se las construye para ejercer control”, dijo.

Su obra se exhibe a través del programa southwestNET del museo, que una vez al año destaca a uno o más artistas en la mitad de su carrera provenientes de una región que parece estar a punto de adquirir un estatus emblemático, dijo Cochran. Los artistas vienen de México o del suroeste estadounidense, de California a Texas y hasta Utah y Colorado.

Dicochea, de 45 años, nació en San Luis Colorado, México, al sur de Yuma, donde el rincón noroeste de Sonora se junta con el suroeste de Arizona. Sus padres emigraron a Estados Unidos cuando él era niño y se crió en la frontera.

Actualmente vive en San Antonio, Texas, con su esposa Adriana, pintora oriunda de la ciudad mexicana de Nogales.