WASHINGTON (AP) — Para Donald Trump, la característica más importante en una persona siempre ha sido la lealtad. Pero ahora, en medio de una intensa lucha política, el presidente se está dando cuenta de que ese atributo puede ser efímero.

Michael Cohen, que por mucho tiempo fue aliado incondicional de Trump, esta semana se declaró culpable de una serie delitos en los que implicó al presidente. Poco después se informó que David Pecker, otro incondicional del presidente actual, está cooperando con la fiscalía.

Trump se tomó personal lo de Cohen. En una entrevista con "Fox and Friends" acusó a su antiguo compinche de “voltearse” y se quejó que quienes hacen eso “inventan cosas” para reducir sus penas de cárcel y convertirse “en héroes nacionales”.

La deserción de Cohen, quien en otros tiempos se jactaba de estar dispuesto a “recibir una bala” para proteger a Trump, resultó ser muy inquietante para el mandatario. Y el abogado es apenas el más reciente en una larga lista de antiguos aliados que se han distanciado del presidente, en un desesperado afán por salvarse. Como ejemplos están Pecker, la ex asesora de la Casa Blanca Omarosa Manigault Newman y el ex asesor de seguridad nacional Michael Flynn.

Pecker, hombre de confianza de Trump y director de la empresa que publica la revista National Enquirer, recibió inmunidad de la fiscalía a cambio de información sobre los pagos hechos por Cohen, en nombre de Trump, antes de las elecciones del 2016, informaron el jueves los medios de prensa.

Una fuente cercana a la presidencia admitió que Trump está un tanto frustrado por los acontecimientos más recientes, especialmente el hecho de que Cohen ha sido acusado de violar normas de financiamiento de campaña. Sin embargo, el funcionario, que pidió no ser identificado, negó que el presidente está visiblemente molesto, asegurando que Trump cumplió su agenda de reuniones y encuentros en la Casa Blanca sin sobresaltos.

__

Contribuyeron a esta nota los corresponsales de la AP Zeke Miller y Jill Colvin.