CIUDAD DEL VATICANO (AP) — El papa Francisco dijo el sábado a un grupo de ejecutivos del petróleo que la transición a fuentes de energía más limpias "es un desafío de proporciones históricas" y advirtió que satisfacer las necesidades energéticas del mundo "no debe de destruir la civilización".

El Vaticano dijo que Francisco tuvo una conferencia de dos días con los ejecutivos como seguimiento a la encíclica que publicó hace tres años, en la que pedía a la humanidad que salve el planeta del cambio climático y otros problemas medioambientales.

Algunos de los participantes fueron los jefes de la italiana ENI, la British Petroleum, la ExxonMobil la Statoil de Noruega, así como científicos e inversionistas. Las declaraciones del primer día de la conferencia a puertas cerradas no fueron publicadas por el Vaticano.

Si bien Francisco felicitó a los ejecutivos por tomar en cuenta las repercusiones ambientales en sus planificaciones financieras, también les advirtió sobre los riesgos de "la continua exploración de reservas de combustibles fósiles", dos años y medio después de que el Acuerdo de París "claramente pidió mantener la mayoría de los combustibles fósiles en el subsuelo".

"La civilización necesita energía, pero la energía no debe de destruir la civilización", afirmó.

Expertos en energía y quienes abogan por combatir el cambio climático expresaron dudas antes de la conferencia que equivaldría a nada más que una oportunidad de relaciones públicas para que las empresas pulan su imagen sin realizar cambios significativos.

En su declaración, el papa dijo que esperaba que la reunión diera a los participantes la oportunidad de reexaminar viejas suposiciones y ver nuevas perspectivas.

Francisco añadió que la sociedad moderna, con su "movimiento masivo de información, personas y objetos requiere un suministro inmenso de energía". Sin embargo, señaló, hasta 1.000 millones de personas viven sin electricidad.

Las necesidades energéticas de todo el planeta deben cubrirse de formas "que eviten crear desequilibrios medioambientales resultantes en un deterioro y una contaminación muy dañinos para nuestra familia humana, tanto ahora como en el futuro", indicó el papa en el encuentro.

El papa también recordó el pedido que hizo en la encíclica "Laudato Si" por una política energética "con la meta de que eviten cambios climáticos desastrosos que podrían poner en peligro el bienestar y futuro de la familia humana, y el hogar que compartimos". Eso incluye hacer la transición a fuentes energéticas no contaminantes.

"Este es un desafío de proporciones históricas", dijo el sábado. "Al mismo tiempo es una oportunidad inmensa de animar esfuerzos que se aseguren de abastecer plenamente a energía de países menos desarrollados... así como diversificar fuentes de energía y promover el desarrollo sostenible de formas de energía renovable".

El papa hizo un llamado a "una estrategia global a largo plazo para ofrecer seguridad energética", junto con "compromisos específicos" para combatir el desafío del cambio climático.

Él dijo que era inquietante y motivo de preocupación real que los "niveles de emisiones de dióxido de carbono y concentraciones de efectos de gas invernadero sigan altos pese a compromisos asumidos a través del acuerdo de París en el 2015 para combatir el calentamiento global".

Francisco exhortó a los participantes a usar su "aptitud demostrada para la innovación para enfrentar dos de las grandes necesidades de hoy en el mundo: el cuidado de los pobres y el medio ambiente". Resaltó que los pobres pagan el precio más alto por el cambio climático, muchas veces siendo obligados a migrar debido a que no hay mucha agua, azotes climáticos y un consecuente colapso agricultural.

"La transición a energía accesible y poco contaminante es un deber que le debemos a millones de nuestros hermanos y hermanas de todo el mundo, países pobres y la generación venidera", puntualizó.