QUITO (AP) — El vicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, quien se ha dicho víctima de una persecución política de la oposición, acudió el miércoles a la fiscalía a presentar una declaración voluntaria acerca de su presunto vínculo con la red de corrupción de la empresa brasileña Odebrecht.

Esta es la tercera declaración voluntaria del vicepresidente ante la fiscalía. Glas también se ha visto involucrado en una investigación por malversación de fondos públicos en la concesión de un campo petrolífero y la semana pasada el presidente Lenín Moreno lo despojó de todas sus funciones.

Moreno tomó distancia de Glas, quien ocupó el mismo cargo, durante la última fase del mandato del expresidente Rafael Correa, entre 2013 y 2017.

Después de casi siete horas de testimonio, Glas dijo a periodistas: “esto claramente obedece a una agenda política de oposición, en donde lamentablemente está involucrada la contraloría general del Estado” y añadió: “anuncio al país que se vienen más ataques. Aquí el que alza la voz recibe un informe de la contraloría para tratar de que se calle o amedrentarlo. No lo vamos a hacer”.

Odebrecht reconoció haber entregado coimas por 33,5 millones de dólares a funcionarios públicos ecuatorianos a cambio de obras. Debido a esto fue detenido el tío de Glas, un exministro de Electricidad y varios exgerentes de la empresa estatal Petroecuador.

La trama de corrupción de Odebrecht provocó en junio la renuncia del contralor general de Ecuador, Carlos Pólit, investigado por la fiscalía y refugiado en Estados Unidos.

La fiscalía también revisa unos 30 contratos suscritos por esa firma con el Estado ecuatoriano entre 1980 y 2015 para verificar las condiciones en que fueron otorgados. El gobierno Correa (2007-2017) impulsó proyectos por alrededor de 1.600 millones de dólares con Odebrecht.

En el caso relacionado a la concesión y explotación de un campo petrolífero, la contraloría señaló al vicepresidente como uno de los 20 presuntos responsables por el delito de malversación de millones de dólares de fondos públicos.

En ambos casos, Glas ha negado cualquier vinculación con actos ilícitos.