WASHINGTON (AP) — Las pláticas para renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte se han estancado debido a las exigencias de Estados Unidos, lo que frustra las esperanzas de concretar un acuerdo este año.

La cuarta ronda de negociaciones entre Estados Unidos, México y Canadá finalizó el martes con exasperación mutua. Las pláticas se reanudarán el mes entrante en la Ciudad de México y se prolongarán hasta el próximo año.

Originalmente, los negociadores tenían la esperanza de concretar un acuerdo este año, antes de que los comicios presidenciales en México y las elecciones legislativas en Estados Unidos incrementen la presión política en 2018.

El presidente Donald Trump, quien durante su campaña calificó al TLCAN como un “desastre” que acaba con los empleos estadounidenses, ha prometido retirar a su nación del acuerdo, de 23 años de existencia, si no obtiene lo que quiere.

Tanto Canadá como México se niegan a la solicitud de Estados Unidos de que un acuerdo renovado haga algo para reducir los déficits comerciales estadounidenses.

“No hemos visto ninguna señal de que nuestros socios estén dispuestos a realizar cambios que resulten en un reequilibrio y en una reducción de estos enormes déficits comerciales”, dijo Robert Lighthizer, representante comercial de Estados Unidos.

La canciller de Canadá Chrystia Freeland respondió que las demandas “poco convencionales” de Estados Unidos “harían retroceder el reloj”, y rechazó la “mentalidad de que el ganador se lleva todo”.

El TLCAN eliminó la mayoría de las barreras comerciales entre Estados Unidos, Canadá y México. El comercio aumentó en el bloque del TLCAN, beneficiando a los agricultores estadounidenses que exportan maíz y otros productos.

Sin embargo, muchas manufactureras estadounidenses trasladaron su producción a México para aprovechar sus bajos costos de mano obra, y posteriormente enviaron sus bienes de regreso a Estados Unidos. La afluencia de importaciones aumentó el déficit comercial de Estados Unidos con México, el cual fue de 62.000 millones de dólares el año pasado. Por otra parte, Estados Unidos registró 8.000 millones de dólares en superávit comercial con Canadá en 2016.

Para reducir el déficit comercial con México, Estados Unidos quiere trasladar una mayor producción automotriz a su territorio.

Pero las compañías han construido complicadas cadenas de suministro que cruzan las fronteras de Norteamérica, sacando provecho de las ventajas de cada país, como _por ejemplo_ la mano de obra barata en México y los trabajadores calificados y la proximidad a los clientes en Estados Unidos y Canadá. Cambiar las reglas, dicen, alteraría sus operaciones.

“Estas solicitudes incrementarían el costo de producción y aumentarían los precios para los clientes”, dijo Ann Wilson, vicepresidenta para asuntos gubernamentales de la Asociación de Fabricantes de Motores y Equipos, la cual representa a las proveedoras del sector automotor.

“Solo haría que América del Norte fuera menos competitiva e impondría una barrera indirecta al comercio", dijo el abogado comercial Miguel Noyola, director de Baker & McKenzie LLP.

Lighthizer también abordó una cláusula del TLCAN que ahora permite a las empresas recurrir a tribunales privados cuando objetan las decisiones del gobierno del país donde invierten, por ejemplo, una regulación ambiental costosa.

Dichos tribunales significan que las compañías no tienen que preocuparse por los riesgos políticos, y tienen en cuenta el costo potencial, cuando invierten en países menos desarrollados. Lighthizer argumentó que “inclinan la balanza” a favor de México. Estados Unidos quiere limitar la capacidad de las empresas para apelar las decisiones del gobierno.

Estados Unidos también propuso que la nueva versión del TLCAN caduque a menos que los países acuerden actualizarlo cada pocos años. Los críticos a las propuestas estadounidenses dicen que la llamada cláusula de suspensión crearía demasiada incertidumbre para los negocios.

“¿Quién querría realizar una inversión si no sabe lo que pasará en cinco años?”, indicó el exembajador de Estados Unidos en México James Jones, quien ahora es presidente de Monarch Global Strategies.