WASHINGTON (AP) — Donald Trump le apuntó a uno de sus blancos preferidos en su visita a Beijing al insistir en que el déficit comercial de Estados Unidos con China es “escandalosamente” grande.

“Responsabilizo a los gobiernos anteriores”, declaró Trump, “por haber permitido que se produjese este déficit descontrolado y que creciese”.

Las relaciones comerciales de Estados Unidos con China y con el resto del mundo son uno de los temas dominantes de Trump y su equipo económico. Afirman que los déficits comerciales son un signo de debilidad económica, incluso una vergüenza, que reduce el crecimiento y eliminar plazas de trabajo.

La mayoría de los economistas, no obstante, coinciden en que eso no es así. Rechazan la idea de que en las relaciones comerciales ganan quienes exportan más de lo que importan.

“Decir que un déficit comercial es una muestra de debilidad es erróneo”, sostiene Bryan Riley, analista de la Heritage Foundation, de tendencia conservadora. “Si uno observa la historia, no hay una correlación entre déficits comerciales y economías débiles”.

De hecho, una brecha comercial grande, en el que el valor de las importaciones excede el de las exportaciones, puede reflejar poderío económico: En los buenos tiempos, después de todo, el consumidor se siente más próspero y lo suficientemente confiado como para gastar libremente, en bienes importados y nacionales.

Considere lo que sucedió en el 2006, el año previo al inicio de una recesión feroz. La economía creció un sólido 2,7%. Y ese mismo año, el país registró un déficit comercial récord de 762.000 millones de dólares.

Hacia el 2009, en lo peor de la recesión, el déficit comercial había disminuido a 384.000 millones de dólares. ¿La principal razón? Un consumidor alarmado había reducido sus gastos en productos importados... y en todo lo demás.

O mire lo que sucedió en Japón. La nación ha tenido grandes superávits comerciales a pesar de que su economía ha estado estancada por buena parte del último cuarto de siglo.

Una de las razones por las que los estadounidenses gastan tanto en productos importados es que hay una cantidad casi ilimitada de artículos extranjeros a precios más bajos. El año pasado Estados Unidos tuvo un déficit de casi 505.000 millones de dólares en bienes y servicios con el resto del mundo, incluidos 309.000 millones con China.

Hasta septiembre del 2017, el déficit comercial había subido más de un 9% respecto al mismo período del año previo.

El flujo de importaciones baratas puede lastimar ciertos sectores de la economía nacional. La competencia de China, por ejemplo, se ensaña con el centro del país y con la zona textil del sudeste, eliminando cientos de miles de plazas de trabajo.

Los déficits comerciales reducen el producto bruto interno, la medida de la producción económica de una nación. Es matemática simple: el PBI toma en cuenta solo los bienes y servicios producidos en Estados Unidos. Las importaciones quedan excluidas para que no inflen artificialmente la producción nacional.

Trump sostiene que China, México y otros países se aprovechan de acuerdos comerciales injustos para impulsar sus exportaciones a Estados Unidos y bloquean las importaciones. Muchos demócratas están de acuerdo. Lo mismo que numerosos economistas. China, se sabe, subsidia sus exportaciones y se roba los secretos comerciales de otras naciones. Es además una de varias naciones que devalúan su moneda, dándoles ventaja a sus exportadores en los mercados extranjeros (aunque la mayoría de los observadores dicen que China no ha devaluado deliberadamente su divisa por varios años).

Pero el principal factor detrás de la brecha comercial estadounidense va más allá del mal comportamiento de otros países. Estados Unidos gasta más de lo que ahorra. Esto se refleja en los déficits presupuestarios de Washington y en los balances de las tarjetas de crédito de la gente. Cuando gastas más de lo que produces, las importaciones llenan el vacío.

No hay que culpar a los extranjeros, dicen los economistas, si los estadounidenses no viven dentro de sus propios medios.

Trump se ha enfocado sobre todo en los déficits comerciales con algunos países específicos. Su campaña para renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, por ejemplo, busca reducir el déficit comercial con México.

Pero los economistas arguyen que el déficit comercial con un país específico es un dato irrelevante. Es normal que Estados Unidos tenga superávits con algunas naciones y déficits con otras. En una conferencia de expertos el mes pasado en Washington, Robert Zoellick, ex representante comercial de Estados Unidos, dijo que él tiene déficits con su supermercado.

“Esperar que tengamos superávits comerciales con todos los países del mundo... eso nunca va a suceder”, señaló Riley, de la Heritage.

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Paul Wiseman está en https://twitter.com/PaulWisemanAP