SAN FRANCISCO (AP) — Un pequeño programa de tres décadas en Estados Unidos para menores refugiados no acompañados ha sido suspendido por una serie de nuevas prohibiciones de refugiados y límites de viajes impuestos por el gobierno de Donald Trump en nombre del combate al terrorismo.

Al bloquear el programa, las prohibiciones de viajes han varado a más de 100 huérfanos refugiados que ya estaban vinculados con familias que les esperan en Estados Unidos. Sin padres ni otros familiares adultos, esos niños viven por su cuenta en países de refugio temporal, en un limbo mientras sus padres adoptivos esperan un fallo de las cortes que les permitan finalizar sus travesías.

Tianna Rooney esperaba a uno de esos niños. Ya compró el tablero para el cartel que va a mostrar cuando llegue a Estados Unidos el huérfano de 16 años que su familia va a adoptar. Rooney sabe exactamente las palabras de bienvenida que escribirá, en el lenguaje natal del adolescente de Eritrea.

Pero la familia Rooney está dejando cartel en blanco por ahora. Su esposo, Todd, teme que escribir las palabras “Bienvenido a Casa” le rompa el corazón a Tianna.

Desde el día en junio en que una agencia de refugiados conectó a los Rooney con su hijo adoptivo, que resultó ser el mismo día en el que un fallo de la Corte Suprema le prohibió el viaje, “hemos tenido esta inesperada ola de dolor en nuestra familia”, dice Tianna Rooney, sicóloga de 39 años y madre de dos residente en Brighton, un suburbio de Detroit.

Mientras tanto, el niño que huyó de su hogar a los 13 años para evitar la conscripción forzada de niños por fuerzas armadas, sigue arreglándoselas por su cuenta en las calles de su refugio temporal en otra capital africana, sin teléfono ni internet para que los Rooneys puedan contactarlo para explicar la demora.

"Parte de mí realmente quiere que alguna familia lo quiera”, dijo Tianna Rooney.

Desde la década de los ochenta, el programa para huérfanos refugiados ha traído a más de 6.000 menores refugiados a Estados Unidos, incluyendo 203 el año pasado.

"Se trata de niños que andan por su cuenta y batallando para sobrevivir”, dijo Elizabeth Foydel, asesora del Proyecto Internacional de Asistencia a Refugiados, un grupo de ayuda legal a refugiados basado en Washington.