WASHINGTON (AP) — Los casi 850 inmigrantes que actualmente prestan servicio en las fuerzas armadas o esperan entrenamiento básico no enfrentarán un proceso de deportación pese a los forcejeos federales sobre la suerte de las personas que vinieron al país ilegalmente de niños, afirmó el jueves el secretario de Defensa estadounidense Jim Mattis.

Mattis dijo que horas antes había hablado con la secretaria de Seguridad Nacional Kirstjen Nielsen, en lo que el describió como una “llamada de confirmación” y que se le indicó que los miembros de las fuerzas armadas y veteranos que recibieron baja honrosa estarán a salvo, a menos que hayan cometido un delito grave o un juez haya emitido una orden específica de deportación.

El presidente Donald Trump dijo en septiembre que iba a eliminar el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA por sus siglas en inglés), que protege de la deportación a jóvenes inmigrantes traídos a Estados Unidos de niños y que ahora viven en el país de forma ilegal.

Previamente, los funcionarios estadounidenses habían dicho que el estatus de los militares acogidos al DACA no estaba claro. Pero el jueves, Mattis señaló tajantemente que no era un problema.

“Ellos no estarán sujetos a ningún tipo de deportación”, dijo Mattis ante los medios de comunicación. “En términos de la situación del DACA... está clarificado que no están bajo ningún tipo de peligro”.

El secretario de Defensa explicó que el Departamento de Seguridad Nacional siempre ha estado dispuesto a trabajar de la mano con el Pentágono sobre las cuestiones del DACA. Dijo que “siempre estaremos del lado de nuestra gente”.

Todos los militares acogidos al DACA caen dentro de un pequeño programa especial de reclutamiento llamado Ingresos Militares Vitales para el Interés Nacional (MAVNI por sus siglas en inglés), que busca a personas con habilidades particularmente importantes. Muchos de ellos saben lenguas claves, incluidos varios dialectos afganos e iraquíes o quizás idiomas como el ruso y el chino.

En septiembre del año pasado, el gobierno dijo que aquellas personas cuya protección del DACA expire antes del 5 de marzo podían solicitar una renovación, lo que en esencia le dio al Congreso seis meses para trabajar en una enmienda legislativa. Mientras tanto, un fallo de un tribunal federal bloqueó la medida de Trump, lo que llevó al Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos a decir que volvería a aceptar y procesar las renovaciones del DACA.

Ese caso deja abierta la pregunta de si un inmigrante podría enlistarse como militar y luego buscar la protección contra cualquier medida de deportación.

Por su parte, el Congreso continúa con la lucha de encontrar una enmienda legislativa. La líder de la minoría en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, dio un discurso sin precedentes con una duración de ocho horas en un intento de presionar a los republicanos para permitir una votación sobre proteger a los cientos de miles de jóvenes inmigrantes, también conocidos como “dreamers”.