MILÁN (AP) — Cuando el nuevo primer ministro italiano asista a la cumbre de líderes mundiales este fin de semana, sus colegas probablemente se pregunten si están hablando con el que manda en Italia.

Giuseppe Conte era un profesor de leyes novato en la política cuando fue designado primer ministro luego de que los líderes de dos partidos populistas --Luigi Mateo, del Movimiento 5 Estrellas, y Matteo Salvini, de la Liga-- renunciasen a sus aspiraciones para que su coalición pudiese formar un gobierno.

Si bien la constitución italiana da amplios poderes al primer ministro, el hecho de que Conte no participó en la campaña electoral ni en la elaboración del programa de gobierno adoptado por las dos agrupaciones plantea interrogantes acerca de cuál será su verdadero papel.

A pesar de su nutrido currículum, con credenciales académicas infladas, se sabe muy poco acerca de este profesor especializado en el arte de la mediación, que de la noche a la mañana aparece gobernando la cuarta economía más grande de Europa.

“Conte es todo un enigma”, dijo Giuseppe Orsina, subdirector de la facultad de gobierno de la Universidad LUISS de Roma.

Rara vez un líder mundial fue enviado a una cumbre anual con tan poco preaviso, apenas una semana después de ser designado y dos días después de ser confirmado. Pero cuando se dan estos casos, generalmente involucran a Italia, que tiene una larga tradición de coaliciones de gobierno frágiles en la posguerra, según John Kirton, director del Grupo de Investigaciones del G-7 de la Universidad de Toronto. En la cumbre del G-7 de 1988 en Toronto, los organizadores prepararon billeteras de cuero que tenían grabado el nombre de cada líder. La del italiano tenía el nombre del predecesor de Ciriaco De Mita, elevado a la primera magistratura poco antes, recuerda Kirton.

Lo novedoso en el caso de Conte es que encabeza un gobierno populista formado por partidos “de tendencias ideológicas muy distintas”, resaltó Kirton.

“No sabemos hasta qué punto tiene libertad para representar a Italia, o si estará pegado a su iPhone para ver si los dos líderes de la coalición gobernante le dan alguna indicación antes de que hable”, expresó el experto.

Los italianos pudieron apreciar la situación incierta en que se encuentra Conte durante su discurso ante la cámara baja del parlamento el miércoles, cuando presentó partes de su discurso a Di Maio para que les diese el visto bueno. Sus discursos ante ambas cámaras reflejaban el programa de la coalición y reina la impresión de que Conte no es una figura autónoma, según Orsina.

“Hay que ver si situaciones como el G-7 le dan más autonomía”, opinó Orsina. “Va a tener que manejarse por su cuenta allí y aprender de algún modo. Tendrá que tomar decisiones y no siempre puede consultar con Di Maio y Salvini”.

El analista Stefano Folli dijo que la principal tarea de Conte será conocer bien a los otros líderes “dado que en la escena internacional muchas cosas son producto de las relaciones personales”.

“Si no es un interlocutor entre los demás líderes, será muy perjudicial para Italia. Es importante que transmita credibilidad, que se muestre como una persona confiable, porque de lo contrario corre peligro de ser marginado”, dijo Folli.

Acotó que los otros líderes querrán saber cuáles las intenciones de su gobierno en torno a temas como Rusia, dado que ha declarado que quiere suavizar las sanciones por la anexión de Crimea, y cuáles son sus lealtades en relación con las alianzas tradicionales de la Unión Europea. El líder de la Liga, Salvini, generó algunas dudas al contactar al gobernante autoritario húngaro Viktor Orban esta semana para analizar su oposición a las políticas inmigratorias de Bruselas.

El compromiso de Italia de no abandonar el euro tranquilizó a sus vecinos, al menos por ahora.

Kirton dijo que “no creo que en este caso en particular, el inexperto novato italiano tenga impacto alguno en las cosas que cuentan” en la cumbre.