HOUSTON (AP) — El anuncio del presidente Donald Trump de que quiere enviar a las fuerzas armadas para reforzar la seguridad en la frontera entre México y Estados Unidos recuerda la respuesta de los líderes de Texas durante el arribo de gran cantidad de niños centroamericanos que cruzaban el río Bravo hace cuatro años.

El ex gobernador Rick Perry ordenó que la Guardia Nacional de Texas se desplegara a lo largo de ese río en julio de 2014. A la larga fueron enviados unos mil guardias, de los cuales alrededor de 100 permanecen ahí.

Perry envió a la Guardia Nacional porque dijo que el gobierno del ex presidente Barack Obama no había logrado dar seguridad a la frontera.

Ahora es el secretario de Energía de Trump. Su sucesor en Texas, el gobernador Greg Abbott, ha aumentado el presupuesto para la seguridad en la frontera del estado, y ha asignado a guardias estatales y recursos a lo largo de la frontera.

Sin embargo, críticos y observadores apartidistas ponen en duda que la seguridad haya mejorado gracias a la presencia de los guardias y al presupuesto adicional.