BANGKOK (AP) — Mientras Myanmar recibe críticas por la violencia que llevó a al menos 370.000 rohingya a huir a Bangladesh, el gobierno anunció el miércoles que su líder, Aung San Suu Kyi, no acudirá a la Asamblea General de Naciones Unidas esta semana.

Suu Kyi se ausentará de la asamblea, que comenzó el martes y finalizará el 25 de septiembre, para abordar problemas de seguridad nacional, según el portavoz de la oficina presidencial, Zaw Htay. Suu Kyi no es la presidenta de Myanmar _ su cargo oficial es consejera de Estado y ministra de Exteriores _ pero es la líder de facto de la nación del sudeste asiático.

Con el presidente, Htin Kyaw, hospitalizado, el segundo vicepresidente representará a Myanmar ante la ONU, agregó el vocero.

"La primera razón (por la que Suu Kyi no puede acudir) es por los ataques terroristas de Rakhine", dijo Zaw Htay. "La consejera de Estado está centrada en calmar la situación en el estado de Rakhine (...) La segunda razón es que hay personas incitando disturbios en algunas zonas. Estamos intentando hacernos cargo del problema de la seguridad en muchos otros sitios. La tercera es que estamos escuchando que habrá ataques terroristas y estamos intentando gestionar esta situación”.

La crisis comenzó el 25 de agosto, cuando un grupo insurgente rohingya atacó puestos de la policía en el estado de Rakhine, Myanmar. Esto hizo que el ejército birmano lanzase una “operación de limpieza” contra los rebeldes, generando una ola de violencia que causó cientos de fallecidos e incendió miles de viviendas. En ambos casos, las víctimas son en su mayoría rohingya.

El gobierno culpa a los rohingya de los ataques, pero periodistas que visitaron la región hallaron pruebas que plantean dudas sobre su denuncia que fueron los propios miembros de la etnia musulmana quienes prendieron fuego a sus casas.

Muchos de los rohingya que escaparon a campos de refugiados en Bangladesh contaron que soldados de Myanmar llegaron a sus aldeas disparando indiscriminadamente, prendieron fuego a sus viviendas y les advirtieron que huyesen o morirían. Otros dijeron que fueron atacados por turbas budistas.

Suu Kyi, galardonada con el Premio Nobel de la Paz y que vivió muchos años bajo arresto domiciliario bajo el gobierno militar, recibió un torrente de críticas y presión internacional tras el estallido de la crisis.

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El periodista de The Associated Press Julhas Alam en Daca, Bangladesh, contribuyó a este despacho.