LIMA (AP) — Criada en el seno de una familia adinerada de Perú, Maritza Garrido Lecca se destacó por sus dotes como bailarina clásica, pero no fue su destreza artística la que la catapultó a la fama sino su pertenencia al grupo terrorista Sendero Luminoso y el encubrimiento de su líder, Abimael Guzmán, por el que cumplió una condena a 25 años de prisión.

Garrido Lecca, de 52 años, abandonó la noche del lunes un penal ubicado en una colina desértica del norte de Lima en medio de numerosas cámaras de televisión. Sin hacer declaraciones subió a una camioneta que la llevó a un hotel ubicado 300 kilómetros al norte de la capital peruana.

La mujer no es la primera sentenciada por terrorismo en Perú ni la de mayor rango en el esquema del grupo criminal que aterrorizó al país entre 1980 y 2000, pero su belleza física, su origen oligárquico y su falta de arrepentimiento desataron el interés de los peruanos.

Garrido Lecca y su pareja, Carlos Incháustegui, fueron capturados junto a Guzmán el 12 de septiembre de 1992 por un grupo especial de inteligencia de la policía. La pareja vivía en una casa de un barrio de clase media en cuyo segundo piso mantenía oculto a Guzmán, quien en ocasiones se acercaba a una ventana para mirar hacia la calle escondido detrás de una cortina.

Policías disfrazados de heladeros, recolectores de basura y hasta de una supuesta pareja de enamorados vigilaban la residencia. El presupuesto del grupo era tan escaso que fue en parte financiado por la embajada de Estados Unidos en Lima. El gobierno del entonces presidente Alberto Fujimori (1990-2000) desactivó la agrupación policial dos años después de la detención de Guzmán sin explicar los motivos y jubiló a varios de los agentes.

Tras ser capturada, Garrido Lecca fue presentada junto a Guzmán. Ella en un traje a rayas y él, detrás, dentro de una jaula que era vigilada por decenas de agentes armados con ametralladoras y un helicóptero que sobrevolaba el lugar. "(Alberto) Fujimori sirviente del imperialismo yanqui", dijo ella frente a medio centenar de periodistas que la abucheaban.

La mujer nunca se arrepintió de los crímenes cometidos por Sendero Luminoso y después sostuvo que los integrantes del grupo terrorista eran estigmatizados. “Se presentan imágenes de lo que nosotros no somos”, comentó años atrás en una entrevista con la televisora local ATV.

El procurador antiterrorismo Milko Ruiz aseguró a la televisora local N que la ex bailarina “es peligrosa, fanática, por la mente que tiene” y que nunca pagó una reparación civil de 18.000 dólares, aunque la ley peruana permite a los sentenciados que cumplen su condena salir de la cárcel incluso con esa deuda.

El martes, el presidente Pedro Kuczynski y el congreso dominado por el partido de Keiko Fujimori, la hija del expresidente, rindieron homenaje a 86 miembros del grupo policial de inteligencia que capturó a Guzmán y Garrido Lecca. El ministro del Interior Carlos Basombrío dijo que Sendero “está estratégicamente derrotado, pero sigue siendo una amenaza para el país”.

Entre 1980 y 2000 Perú vivió un conflicto armado que enfrentó por un lado a las fuerzas de seguridad y los comités campesinos de autodefensa y por el otro a Sendero Luminoso. Una Comisión de la Verdad estimó que los muertos podrían haber alcanzado los 70.000 en todo el país.