LUCASVILLE, Ohio, EE.UU. (AP) — El asesino de una niña fue ejecutado el miércoles sin aparentes complicaciones, en lo que fue la primera ejecución en Ohio desde que hace tres años y medio se realizó una repleta de complicaciones que generó indignación sobre la confiabilidad de los fármacos que utiliza el estado para realizar la inyección letal.

Ronald Phillips, de 43 años, fue ejecutado a la pena capital en 1993 por la violación y asesinato de Sheila Marie Evans, la hija de 3 años de su novia.

Mientras yacía en la plancha, se disculpó con la tía y la media hermana de la víctima, que presenciaron la ejecución.

“Sé que Sheila Marie no merecía lo que le hice”, reconoció.

“Dios lo perdonó, pero, lo lamento, no creo que yo pueda”, dijo Donna Hudson, tía de la víctima.

El caso de Phillips podría abrir el camino para que se retome en su totalidad la pena capital en Ohio, que tiene 26 ejecuciones programadas antes de 2020, y la próxima sería el 13 de septiembre.

“Confío en que continuaremos haciendo esto de una manera digna, pacífica y humana, y estoy comprometido a hacerlo”, comentó el director de prisiones de Ohio, Gary Mohr, justo antes de la ejecución de Phillips.

Fue la primera ejecución en Ohio desde 2014, cuando un recluso jadeó y resopló en repetidas ocasiones durante el procedimiento, que tomó 26 minutos y en el que estuvo involucrada una combinación de fármacos que nunca se había utilizado previamente.

El gobernador John Kasich reaccionó al incidente suspendiendo todas las ejecuciones. Las demoras continuaron una vez que el estado tuvo problemas para encontrar un nuevo abastecimiento de fármacos y los reclusos sentenciados a muerte demandaron sobre la propuesta de combinación de fármacos que propuso Ohio, al afirmar que representarían un castigo cruel e inusual.

Los fármacos incluyen midazolam, un sedante utilizado en algunas ejecuciones problemáticas en Ohio, Arkansas y Arizona. Los reclusos recibieron el respaldo de 15 profesores de farmacología, que afirmaron que el midazolam es incapaz de inducir la pérdida de sentido o evitar un dolor extremo.