PITTSBURGH (AP) — Ben Roethlisberger considera que su brazo derecho no ha estado mejor en años. El quarterback de los Steelers opina lo mismo respecto del resto de su cuerpo, salvo cuando choca ocasionalmente con algún compañero.

El “Big Ben” se llevó un susto la semana pasada, cuando fue golpeado accidentalmente por el Marcus Gilbert. El tackle derecho no se percató de que Roethlisberger estaba delante y lo golpeó por la espalda, dejándolo sin aire y causando temor en toda la organización.

Como precaución, los Steelers colocaron bajo el protocolo de conmociones cerebrales a Roethlisberger, líder histórico de la franquicia prácticamente en todos los rubros estadísticos relevantes para un quarterback.

Si ese fue el mayor susto que tendrá Roethlisberger en toda la campaña, el veterano dice que no hay problema.

“Ojalá que el golpe más fuerte que me lleve en todo el año sea el de Gilbert, y que nos podamos reír de eso al final de la temporada”, comentó Roethlisberger el martes.

Tal vez, pero nadie rio cuando el conocido número 7 de los Steelers quedó de rodillas sobre el césped en el Saint Vincent College. Se le hizo un par de pruebas para determinar si había conmoción cerebral. Ambas resultaron negativas, lo que allanó el camino para que cumpla su única aparición de pretemporada, el sábado recibiendo a los Titans de Tennessee.

Han pasado más de ocho meses desde la última vez que Roethlisberger disputó un encuentro. En aquella ocasión, impuso un récord de la franquicia en postemporada, al lanzar para 469 yardas y cinco anotaciones, pero Pittsburgh cayó sorpresivamente ante Jacksonville.

“Hemos estado en la práctica, y todo se acelera. Espero que no me golpeen, pero siempre es bueno desoxidarse en cierto momento”, comentó Roethlisberger.