SAN SALVADOR (AP) — Presuntos pandilleros asesinaron el martes a un policía y su hija cuando el agente estaba de vacaciones y visitaba a su familia en un pequeño municipio del oriente de El Salvador.

El director general de la Policía Nacional Civil, Howard Cotto, informó a periodistas que el agente identificado como Zatiel Antonio Mejía Quintanilla, que trabajaba en la delegación del municipio de San Miguel, falleció en el municipio de Ereguayquín, departamento de Usulután, a 119 kilómetros al sudeste de San Salvador.

“Nuestro compañeros iba a pie acompañando a su hija de 20 años, quien estudiaba en la universidad, iban a tomar el autobús cuando al menos tres individuos les salieron al paso y dispararon contra él, y también ella fue impactada”, explicó el jefe policial.

El agente murió en el lugar mientras que la joven fue trasladado aún con vida al hospital San Pedro de Usulután. Sin embargo, al llegar también falleció.

Cotto afirmó que el crimen fue cometido por presuntos miembros de la pandilla Mara Salvatrucha (MS 13) que operan en la zona.

En lo que va del año la policía reporta que 18 policías han sido asesinados: cuatro mientras laboraban y 14 mientras estaban de licencia y visitaban a sus familias. También se reporta el homicidio de nueve miembros de la fuerza armada y un custodio de las cárceles, que fueron atacados mientras estaban en sus días de descanso.

En 2016, la policía registró la muerte de 47 de sus agentes, la mayoría asesinados en circunstancias similares.

El director de la policía también confirmó el asesinato de una expresentadora de la televisión local de un populoso municipio de la periferia de la capital, que al dejar de laborar para la televisora montó un pequeño negocio de productos de primera necesidad y misceláneos.

La mujer identificada como Roxana Cortés Barrera, de 34 años, fue atacada a balazos cuando hacía ejercicio en una de las calles del municipio de Apopa, 12 kilómetros al norte de la san Salvador.

Según las primeras investigaciones de la policía, los pandilleros extorsionaban a la mujer para permitirle que su negocio siguiera funcionando y al parecer se había negado a seguir pagando a los delincuentes.

En El Salvador, las maras o pandillas están integradas por más de 67.000 jóvenes y adultos, están establecidas en barrios y comunidades populosas y según las autoridades están involucradas en el narcotráfico, la extorsión y el crimen organizado.