ESTAMBUL (AP) — El caso de un sospechoso de haber violado a una niña de 4 años durante una boda en el sur de Turquía que apenas logró escapar de un intento de linchamiento por parte de los vecinos, provocó una indignación pública y medidas más severas para castigar el abuso sexual infantil por parte del gobierno.

Las cadenas perpetuas son una de las penas más graves que el gobierno de Turquía está considerando, así como la castración química y otras “medidas disuasorias”, de acuerdo con altos funcionarios.

El incidente reavivó el discurso nacional sobre abuso infantil, con algunas figuras públicas que tomaron las redes sociales para decir: “Los niños se quedan callados, tú no deberías”. Otros pidieron al Parlamento implementar la pena de muerte. Sin embargo, los fuertes castigos que existen en Turquía no han logrado disminuir el abuso sexual y los expertos indicaron que se necesitaban medidas preventivas.

En el incidente ocurrido en febrero en la localidad de Adana, el sospechoso entró a la casa de la menor durante una boda que se celebraba afuera de la vivienda y posteriormente un invitado vio al hombre y a la niña desnudos en una habitación y lo golpeó con un ladrillo, esto de acuerdo con reportes de los medios de comunicación.

Más personas llegaron y comenzaron a golpearlo mientras el sujeto trataba de huir. Familiares de la niña trataron de quemar la casa del sospechoso con bombas molotov. Docenas de personas fueron captadas en el estallido de ira y el sospechoso fue detenido ese mismo día.

El Instituto de Estadística dijo que el número de casos de abuso sexual infantil que se reportaron ante las fuerzas del orden público aumentaron a casi 17.000 en 2016, en comparación con los 11.000 registrados en 2014. Sin embargo, los expertos señalaron que muchos más casos no son reportados.

Bahar Gokler, un psiquiatra que dirige una asociación para prevenir el abuso infantil, dijo que el abuso sexual en Turquía ocurre en su mayoría en familias y permanece escondido debido a la tradicional sociedad patriarcal del país.

“La pobreza y la carencia forman un ambiente ideal para el abuso sexual”, explicó Gokler y agregó que ocurre en las familias pobres y aisladas que viven en espacios pequeños donde es común que los niños y adultos duerman juntos.