NUEVA YORK (AP) — Mónica Puig no tenía en la memoria si alguna vez había disputado un partido tan redondo en su carrera.

La puertorriqueña certificó por primera vez una victoria 6-0, 6-0 al despachar a la suiza Stefanie Voegele el martes para avanzar a la segunda ronda del Abierto de Estados Unidos.

Ganar de una manera tan desigual en el debut en Flushing Meadows es otro alentador paso para Puig, cuyo avance a las semifinales en el Abierto de New Haven la semana pasada le permitió escalar 17 puestos y situarse 55ta en el ranking de la WTA.

“Viene bien, especialmente en una primera ronda para sacar los nervios”, dijo la campeona olímpica de Río 2016. “Me genera mucha confianza porque es una victoria muy sólida”.

Sirvió también para espantar cualquier temor que había quedado tras el abandono de su semifinal en New Haven, en el que un tirón abdominal no le permitió seguir con el partido empatado 4-4 en el primer set frente a la española Carla Suárez Navarro.

Tras sortear la fase previa, Puig consiguió en el certamen anterior al US Open su mejor resultado de una temporada en la que una lesión en la cadera, sufrida en Roma, provocó que se alejara de las canchas durante un mes y medio.

“Pude jugar tranquila, enfocarme en el proceso de ser mejor. Todo va encajando bastante muy bien”, contó Puig. “Me vino bien jugar ‘qualies’ y ganar un par de partidos me sirvió para crecer en confianza. Estoy jugando un buen tenis y quería traer eso en un Slam, seguir la mentalidad”.

Puig juega en Nueva York como si estuviera en casa — por la presencia de puertorriqueños en las tribunas — y también con la mente puesta en que en menos de un mes se cumplirá el primer aniversario del paso devastador del huracán María en su isla natal.

No ha vuelto a Puerto Rico desde noviembre pasado y espera con ansiedad el fin de la temporada para tantear cómo marcha la reconstrucción.

“Falta mucho por hacer. Lo que sé es que las cosas mejoran lentamente, aún hay cortes de luz, escasea el agua”, dijo Puig. “Roma no se construyó en un día. No se puede reconstruir un país en un año después de tanto daño y catástrofe”.

“Me entusiasma volver a la isla. Me gusta ver a la gente, sus caras con esperanza y que yo pueda contribuir”, añadió.

Su rival de turno en el US Open será la francesa Caroline García, la sexta cabeza de serie que dio cuenta 6-2, 6-2 de la británica Johanna Konta. Puig doblegó a García en los cuartos de final de New Haven la semana pasada.

“Lo tengo que mirar como un partido nuevo, ella va a venir con un nuevo plan”, señaló.

Una nueva victoria significaría alcanzar la tercera ronda por primera vez en el torneo.

“Me encanta jugar en Nueva York con tanto puertorriqueño y me gustaría quedarme más tiempo en este torneo, porque me fascina”, indicó.