DEBALTSEVE, Ucrania (AP) — El tronar de artillería de alto calibre se escuchaba incesantemente, sacudiendo el suelo y las ventanas en la asediada ciudad de Debaltseve, en el este de Ucrania. Residentes aparentemente habituados escuchaban el sábado impasiblemente, reunidos en el ayuntamiento a la espera de ser evacuados con cuantas pertenencias pudieran llevarse.

La ciudad, controlada por el gobierno central, ha estado sin electricidad, agua potable y gas por al menos 10 días, lo que ha hecho que muchos escapen de un intenso duelo artillero entre el gobierno y fuerzas separatistas respaldadas por Rusia. Casi todas las calles, mayormente desiertas, mostraban indicios de haber sido alcanzadas por proyectiles.

Un mes de calma relativa en el este de Ucrania fue roto a inicios de enero por intensos combates, con los separatistas pro rusos tratando de recuperar territorio adicional de manos del gobierno. Líderes separatistas acusaron a Ucrania de movilizar sus fuerzas en anticipación de una inminente ofensiva.

El primer ministro ucraniano, Arseni Yatsenyuk, dijo el sábado que 1.000 residentes habían sido evacuados de Debaltseve en los últimos días, pero el número de vehículos civiles atestados saliendo de la ciudad recientemente indica que las cifras del gobierno pudieran ser un estimado conservador.

"Seis autobuses transportan a refugiados desde allí y ellos constantemente están bajo ataque", dijo Yatsenyuk en un comentario dado a conocer por su oficina de prensa. "En cuento ellos (los separatistas) ven que estamos evacuando a la gente, abren fuego".

Yatsenyuk le pidió al ministerio de defensa que ayude a proteger la evacuación y añadió que ninguno de los refugiados había sido herido.

Vyacheslav Abroskin, jefe de la policía en la región de Donetsk, dijo que 12 personas habían muerto a causa de los cañoneos en Debaltseve, donde está un estratégico eje ferroviario. No específico el período de tiempo en que ocurrieron las muertes.

Con el gobierno al parecer incapaz de lidiar con el gran número de personas que quieren abandonar la ciudad, grupos de voluntarios están tratando de ayudar.

"Estamos evacuando a la gente de este punto en conflicto, para que ellos no tengan que lidiar con lo que está sucediendo, porque después de todo, no es su guerra. No tiene nada que ver con ellos", dijo Andrei Vasilyev, un trabajador de una organización caritativa basada en la ciudad oriental de Jarkov.

Desde el estallido del conflicto en abril más de 5.100 personas han muerto y 900.000 han sido desplazadas en todo el país, de acuerdo con cifras de la ONU.

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Los periodistas de The Associated Press Yuras Karmanau en Kiev, Serguei Grits en Minsk y Nataliya Vasilyeva en Moscú contribuyeron.