MONTEVIDEO (AP) — Uruguay tiene una selección con un largo historial de conquistas internacionales y un presente que muchas potencias querrían: ocupante del quinto puesto del ranking de la FIFA tras alcanzar los cuartos de final del reciente Mundial de Rusia.

Por eso sorprendió la noticia de que la FIFA se apresta a intervenir la Asociación Uruguaya de Fútbol. La entidad rectora del fútbol mundial resolvió designar un "comité de regularización" que estará a cargo de la AUF hasta el 28 de febrero de 2019.

La explicación es que el fútbol uruguayo, en su actividad interna, está lejos de la imagen de unidad y sacrificio compartido que exhibe el seleccionado dirigido por Oscar Tabárez. La dirigencia de los clubes, los futbolistas y los árbitros están enfrentados en una lucha por el poder dentro de la AUF, en una contienda en la que incluso ha influido el gobierno nacional.

El campo de batalla puede dividirse entre aliados y detractores de la poderosa empresa Tenfield, propiedad del empresario Francisco Casal y dueña de los derechos de televisación del fútbol local desde 1998.

“Esto es una tormenta política enorme. La AUF está muy desprestigiada en el mundo, solo nos salva la imagen de la selección”, dijo a la Associated Press Edgar Welker, presidente provisional de la asociación.

No es la primera vez que la FIFA interviene en una federación latinoamericana. Hace dos años, lo hizo en Argentina debido al caos institucional en el que la entidad local se sumió tras la muerte de su presidente Julio Grondona.

En Uruguay, el centro de la tormenta está en la negativa de la AUF a reformar sus estatutos, tal como le pide la FIFA.

Welker dijo que ya hace cuatro años que la FIFA le exige esa medida a la AUF y que el último reclamo fue tan enfático que estuvo a punto de dejar a Uruguay fuera del Mundial.

“Llegamos a ese punto lamentable por la ineficiencia de nosotros, los dirigentes. Los clubes una y otra vez se negaron a votar el cambio de estatutos, sin entender cómo el mundo ha cambiado”, agregó.

En el presente, todas las decisiones de importancia de la AUF, como otorgar los contratos televisivos, las toma su asamblea de clubes. Según el nuevo estatuto, se debería otorgar una cuota de poder a otros actores, como jugadores y árbitros, además de los clubes de fútbol del interior del país, que en su mayoría no están afiliados a la AUF sino a la Organización del Fútbol del Interior (OFI), hoy sin voz ni voto.

Con el actual estatuto, Tenfield tiene una posición dominante en la AUF, ya que muchos clubes han sido asistidos económicamente por la empresa. Un cambio de estatutos, que le diera voto a otros actores, podría terminar con la influencia decisiva de Casal.

“El nuevo estatuto cambiaría todo el mapa político”, admitió Welker.

La intervención de FIFA para ejecutar estos cambios fue apoyada por el sindicato de árbitros, la Mutual de Futbolistas Profesionales, los jugadores de la selección y la OFI.

“El fútbol uruguayo tocó fondo hace tiempo. Hemos venido siguiendo todos los acontecimientos: votaciones que no se pueden entender, cuando se votan cosas que valen mucho menos contra otras que valen mucho más”, dijo Matías Pérez, vicepresidente de la Mutual de Futbolistas, el sindicato de los jugadores, al canal Teledoce.

“Estamos reclamando nuestros derechos y también participación. Los futbolistas deben tener un lugar importante dentro del fútbol y estar en alguna toma de decisión”, agregó.

Los jugadores de la selección, a través de sus cuentas en Twitter, divulgaron una carta en la que sostienen que la intervención de la FIFA traerá “transparencia, democracia y pluralidad en la AUF”.

“Es hora de que el fútbol en Uruguay se empiece a regir por la voluntad de todos los actores que lo integran, y no por presiones externas que obedecen a intereses de terceros”, señalaron en la misiva.

El origen de la crisis puede remontarse a 2014 cuando el entonces presidente de la AUF, Sebastián Bauzá, se vio obligado a renunciar luego que el presidente José Mujica (2010-2015) dejara a los partidos de los dos clubes grandes del país, Peñarol y Nacional, sin guardia policial.

Bauzá había tenido duros enfrentamientos con Tenfield, debido a que quería licitar los derechos televisivos y obtener mejores cotizaciones.

Mujica, en cambio, mantuvo una relación cercana con Casal. En 2010 Casal organizó y estuvo presente en un encuentro entre Mujica y Florentino Pérez, presidente de Real Madrid, en el estadio Santiago Bernabéu. En 2013 Mujica le condonó a Casal una deuda millonaria que mantenía con el fisco, aduciendo vicios formales.

Tras la salida de Bauzá, los clubes eligieron a Wilmar Valdez como presidente de la AUF, quien renunció el mes pasado, un día antes de los comicios en los que se presentaba a reelección.

Valdez dimitió en medio de un escándalo de grabaciones secretas en las que habla de coimas para comprar cámaras de seguridad y redes lumínicas para los estadios. La justicia investiga el caso.

“Fue la gota que desbordó el vaso para las autoridades del fútbol mundial”, admitió Welker, elegido presidente provisional cuando el escándalo impidió que se realizaran las elecciones.

Ahora, Welker y el gobierno nacional intentan una negociación que deje sin efecto la intervención de FIFA.

La asamblea de clubes se reúne el viernes en la noche y podría aprobar por fin el cambio de estatutos, en un intento por desactivar la intervención.