RAMALA, Cisjordania (AP) — Una joven palestina-estadounidense está llevando el emergente movimiento #MeToo (#Amítambién) a este rincón patriarcal del mundo vendiendo camisetas, sudaderas y chaquetas vaqueras con el lema "Not Your Habibti ("No soy tu cariño", en inglés)" como réplica a los piropos callejeros.

Además escribe las quejas de las mujeres en una plaza de Cisjordania.

Yasmeen Mjalli quiere animar a la sociedad palestina a enfrentar el acoso sexual, un tema en gran medida tabú.

"Lo que estoy haciendo es iniciar una conversación que la gente tiene mucho miedo de tener", dijo Mjalli mientras colocaba su mercancía en perchas en una tienda de ropa.

La joven, de 21 años, se ha topado con el rechazo de los conservadores y algunos activistas, que defienden que la prioridad de los palestinos es la lucha contra la ocupación israelí.

Los padres de Mjalli, que nacieron en una localidad agrícola palestina y emigraron a Estados Unidos, desde donde regresaron a Cisjordania hace cinco años, tampoco están contentos con su campaña.

"Para poder tener paz con ellos, tengo que comprobar mi feminismo desde la puerta, lo cual es muy difícil porque eso es lo que realmente soy", dijo Mjalli, quien se mudó a Cisjordania el año pasado, después de graduarse con una licenciatura en historia del arte de la Universidad de Carolina del Norte en Greensboro.

Mjalli y otros activistas dicen que iniciar una conversación sobre el acoso sexual no significa copiar el movimiento #MeToo en Estados Unidos, donde las víctimas se expresan en números crecientes.

Las diferencias culturales requieren un enfoque diferente.

Las mujeres de todo el mundo árabe han hecho avances hacia la igualdad, superando en número a los hombres en muchas universidades y uniéndose a la fuerza laboral en número creciente. Sin embargo, luchan por liberarse de las limitaciones del patriarcado.

La policía palestina recibe pocas quejas sobre acoso callejero, dijo el portavoz Loay Irzeqat. Él cree que algunas mujeres temen que haya consecuencias no buscadas, como que sus parientes masculinos ataquen a los acosadores.

La policía se ocupa principalmente del acoso en línea, con cerca de un tercio de unos 2.000 casos de delitos electrónicos en 2017 que giran en torno a hombres que chantajean a mujeres a cambio de obtener beneficios sexuales o económicos, dijo. Típicamente, los extorsionistas amenazan con publicar fotos consideradas comprometedoras, como la de una mujer tradicional sin pañuelo en la cabeza.

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Karin Laub está en: https://www.twitter.com/karin_laub

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Los periodistas de The Associated Press Mohammed Daraghmeh y Areej Hazboun en Ramala, Sam Magdy en El Cairo y Aya Batrawy en Dubái contribuyeron para este despacho