WASHINGTON (AP) — Bajo el argumento de que han sufrido misteriosos “ataques a la salud”, el gobierno estadounidense anunció el viernes que su decisión del año pasado de retirar el 60% de sus diplomáticos de Cuba ya es permanente, con lo que extendió una medida que ha dañado la economía de la isla y coartado las posibilidades de los cubanos de viajar a Estados Unidos.

En octubre, el Departamento de Estado ordenó que el personal no esencial y familiares de todos los trabajadores abandonen La Habana, por considerar que Estados Unidos no los podía proteger de enfermedades inexplicables que afectaron al menos a 24 estadounidenses. Pero por ley, el Departamento de Estado solo puede ordenar a los diplomáticos que se retiren temporalmente durante seis meses antes de devolverlos o hacer permanentes las reducciones.

Los seis meses expiran el domingo, por lo que el Departamento de Estado está desarrollando un nuevo plan de dotación de personal permanente con un nivel bajo de aproximadamente dos docenas de trabajadores, "el personal mínimo necesario para cumplir las funciones diplomáticas y consulares fundamentales". Además, el departamento dijo que la embajada en La Habana podría operar como un "puesto sin acompañantes ", lo que quiere decir que los diplomáticos apostados allí no podrán estar acompañados por sus cónyuges ni sus hijos.

La reducción del plantel de la embajada _junto con una advertencia a los estadounidenses para que de ser posible eviten viajar a la isla_ ha tenido efectos significativos en la economía y la población cubanas. A falta de empleados, la embajada en La Habana dejó de emitir visas, lo que obligó a los cubanos deseosos de viajar a Estados Unidos a solicitar visas en las embajadas estadounidenses en terceros países. También se prevé que emitirá mucho menos de las 20.000 visas de inmigrante que se otorgan a cubanos desde hace décadas.

En La Habana, cientos de cubanos hacían fila el viernes afuera de la embajada de Colombia para viajar a ese país, desde el cual tendrían que solicitar otra visa en la embajada estadounidense en Bogotá para viajar a Estados Unidos. Algunos durmieron bajo árboles tras haber viajado a la capital cubana desde provincia.

"Con toda esta situación estoy muy triste", dijo Ana María Velázquez, economista que vive en la provincia de Matanzas, adyacente a la capital, y tiene dos hijos en Florida.

Velázquez, de 67 años, había estado esperando una cita con funcionarios colombianos por tres días.

"Debería haber relaciones normales, pero si no quiere (Estados Unidos), por lo menos que hagan algo que no dañe a las personas", agregó.

María Ángeles Reyes, contadora de 53 años, dijo que ella y su esposo pagaron 1.400 dólares por boletos y hospedaje en Bogotá.

"Los que pagan todo esto son los cubanos", puntualizó.

El secretario de Estado, Rex Tillerson, aprobó el plan de la dotación reducida permanente debido a los temores por "la salud, la seguridad y el bienestar del personal del gobierno estadounidense y sus familiares", indicó el Departamento en un comunicado.

"Todavía no tenemos respuestas definitivas sobre la fuente o la causa de los ataques y la investigación de los ataques continúa", añadió.

Cuba ha negado reiteradamente toda participación o incluso conocimiento de los ataques, y ha dicho que su propia investigación no ha encontrado pruebas de una acción deliberada. Washington no ha acusado a Cuba de perpetrarlos, pero dice que La Habana es responsable de todos modos porque semejantes incidentes no podrían ocurrir en la pequeña isla socialista sin el conocimiento de las autoridades.

El misterioso caso ha provocado un deterioro de las relaciones bilaterales con respecto a su mejor punto en mucho tiempo, cuando los dos países distanciados durante medio siglo reanudaron relaciones diplomáticas plenas en 2015 durante la presidencia de Barack Obama.

A fines de 2016, el personal de la embajada empezó a pedir tratamiento médico por pérdida de la audición y zumbido en los oídos que vinculó con ruidos o vibraciones raras, por lo que en principio los investigadores sospecharon que se trataba de "ataques sónicos".

Un informe interino del FBI revelado por The Associated Press a principios de enero dijo que la investigación no había encontrado pruebas de ondas sonoras que pudieran perjudicar la salud de los estadounidenses, pero Tillerson ha dicho que está convencido de que los diplomáticos sufrieron ataques deliberados, específicos en contra de su salud.

Los médicos que trataron a los enfermos dijeron en un estudio publicado el mes pasado que los sonidos percibidos por los diplomáticos podrían haber sido un subproducto de otro fenómeno que podría ayudar a explicar la lista de síntomas: pérdida de memoria y poder de concentración, irritabilidad, problemas de equilibrio y mareos. El estudio publicado en la revista Journal of the American Medical Association dijo que los médicos no tenían un diagnóstico claro de qué fue lo que ocurrió para desatar los misteriosos problemas de salud.

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La reportera de la AP Andrea Rodríguez contribuyó a este despacho desde La Habana.

Josh Lederman está en Twitter como: http://twitter.com/joshledermanAP y Matthew Lee en http://twitter.com/APDiploWriter.