WASHINGTON (AP) — Un capitán del ejército que derribó a un atacante suicida apartándolo de sus escoltas es el nuevo receptor de la Medalla de Honor. El presidente Barack Obama le acreditó el jueves haber impedido una catástrofe.

Florent Groberg, de 32 años, es el décimo militar viviente a quien se adjudica el mayor honor por valentía en el campo de batalla en Irak o Afganistán. Groberg nació en Poissy, Francia, y juró la ciudadanía estadounidense en 2001, el mismo año en que se graduó de la secundaria en Maryland. Ingresó en el ejército en 2008.

Cuatro personas murieron en el ataque y varias resultaron heridas. Ante la mirada de las familias de las víctimas y algunos de sus antiguos colegas, el presidente colocó la medalla en torno del cuello de Groberg en una ceremonia en la Casa Blanca. El homenajeado se esforzó por mantener la compostura ante el público y las cámaras. Posteriormente dedicó la medalla a los muertos y sus familias.

Obama recordó los detalles del ataque del 2012, que dejó a Groberg malamente herido y que le obligó a un proceso de recuperación de casi tres años en el Centro Médico Nacional Militar Walter Reed.

Groberg contribuía a liderar una escolta militar en la provincia de Kunar, en Afganistán, cuando su unidad se aproximó a un puente. Mientras dos motociclistas crearon una diversión, un hombre corrió hacia él. Groberg lo asió por el chaleco y lo apartó, con la ayuda del sargento Andrew Mahoney. El atacante cayó al suelo y la bomba detonó. Esa explosión causó el estallido de otra bomba antes de que pudiera ser acercada a la unidad.

"Si las dos bombas hubieran estallado según lo previsto, quién sabe cuántas personas habrían muerto", conjeturó Obama.

Groberg sufrió daños significativos en el sistema nervioso y perdió casi la mitad de los músculos de la pantorrilla izquierda. Necesitó 33 operaciones quirúrgicas para salvar la pierna.