BUENOS AIRES (AP) — Un buque de la empresa estadounidense Ocean Infinity zarpó el viernes de un puerto del sur de Argentina para iniciar la búsqueda del submarino “Ara San Juan”, desaparecido hace más de nueve meses con 44 tripulantes a bordo.

El buque “Seabed Constructor” salió del puerto de Comodoro Rivadavia, unos 1.470 kilómetros al sur de Buenos Aires, dijo la Armada argentina en su cuenta oficial de Twitter.

A bordo iban tres oficiales observadores --dos de ellos submarinistas y un hidrógrafo especialista en interpretación de imágenes-- y cuatro familiares de los tripulantes del sumergible para supervisar las tareas de rastreo.

Ocean Infinity informó que la búsqueda implicará un tiempo mínimo de 60 días operativos y un máximo de 120. Según la Armada, se empleará tecnología nunca antes utilizada durante la labor de localización del submarino, consistente en vehículos submarinos autónomos que pueden operar hasta 6000 metros de profundidad. La nueva búsqueda implicará el despliegue de estos vehículos, periodos de inmersión de 42 horas aproximadamente, recuperación, descarga de la información recabada por los sensores acústicos y magnetómetros y procesamiento e interpretación de datos.

Está previsto que el “Seabed Constructor” arribe a la zona de operaciones después de un día y medio de navegación, señaló la Armada en un comunicado. Agregó que las áreas de búsqueda definidas por la empresa son coincidentes con las zonas barridas por embarcaciones argentinas con referencia a la última posición estimada del submarino según el último vínculo del sistema de comunicación satelital del 15 de noviembre de 2017.

Ese día el sumergible diésel eléctrico clase TR-1700 de fabricación alemana --en operaciones desde los años 80-- desapareció a la altura del Golfo San Jorge cuando navegaba desde Ushuaia, en el extremo sur de Argentina, hacia su base en Mar del Plata situada a 400 kilómetros al sur de Buenos Aires tras participar de un ejercicio de adiestramiento.

El día que desapareció el ARA San Juan, su comandante informó que había sufrido una avería a raíz de la entrada de agua a las baterías a través del snorkel -el dispositivo por el cual el sumergible toma aire de la superficie para operar sus motores-, pero que el incidente había sido resuelto. Horas después se registró una explosión cerca de donde se había perdido contacto con la nave.

El operativo para localizar al sumergible llegó a sumar a 18 países, entre ellos Estados Unidos, Rusia y el Reino Unido. Decenas de objetos detectados en el fondo marino fueron descartados.

En abril, Rusia --el último país que colaboraba con alta tecnología-- se retiró de la búsqueda. Las tareas quedaron a cargo de unas pocas unidades de la Armada argentina con tecnología insuficiente.

La licitación para adjudicar la búsqueda se frustró en julio luego de que la adjudicación a una empresa española fuera cuestionada ante la justicia penal por abogados de algunas familias, lo que obligó a reiniciar el proceso para dar con una compañía adecuada.

Ocean Infinity cobrará 7,5 millones de dólares solamente si encuentra el submarino, según indicó el Ministerio de Defensa semanas atrás. La empresa rastreó, aunque de forma infructuosa, el avión de Malaysia Airlines que desapareció en 2014 sobre el Océano Índico con más de 200 pasajeros.