FRÁNCFORT (AP) — En el marco del fuerte crecimiento económico de la eurozona, el Banco Central Europeo dejó intactas sus tasas de interés y medidas de estímulo el jueves, anticipando la complejidad de poner fin a su programa de compra de bonos el año próximo.

Los inversores aguardan la conferencia de prensa del presidente Mario Draghi en busca de pistas acerca de cuándo y cómo finalizaría el estímulo. En octubre, el banco decidió reducir las compras a 30.000 millones de euros (35.000 millones de dólares) mensuales, la mitad de la cifra vigente hasta entonces, y extenderlas al menos hasta septiembre o más.

También el Banco de Inglaterra dejó intactas sus tasas en medio de la incertidumbre sobre la salida británica de la Unión Europea, prevista para marzo de 2019, y cómo afectará la economía.

Ambas decisiones revelan cómo la eurozona y Gran Bretaña son más lentas en sus decisiones que la Reserva Federal estadounidense a medida que los principales bancos centrales del mundo retiran cautelosamente las medidas de estímulo masivo con las que enfrentaron la crisis financiera de 2007-2009 y la subsiguiente recesión.

La Fed elevó el miércoles su tasa de interés referente en un cuarto de punto a 1,25-1,50% e indicó que habría tres aumentos nuevos el año próximo. Asimismo permite que se agoten algunas de sus tenencias en bonos como forma de poner fin gradualmente al estímulo.

El crecimiento ha sido robusto en Estados Unidos y superior a lo previsto en Europa, pero la eliminación del estímulo ha sido lenta. Eso se debe a que la inflación en Europa y Estados Unidos sigue siendo inferior a lo que muchos desean y los bancos centrales temen sobresaltar a unos mercados financieros sustentados durante años por la inyección de dinero fresco en el sistema mediante la compra de bonos, o la llamada expansión cuantitativa.