COPENHAGUE (AP) — La compañía que está detrás de un gasoducto que suministraría gas natural desde Rusia hacia Alemania bajo el Mar Báltico solicitó permiso el viernes para reorientar la tubería, de tal manera que no tenga que pasar por aguas danesas.

La solicitud surge en momentos en que el Parlamento de Dinamarca se ha demorado en dar autorización para que el gasoducto Nord Stream 2 pase por aguas danesas al este de la Isla de Bornholm. Además, el presidente estadounidense Donald Trump ha criticado el proyecto, alegando que Alemania no debería estar pagándole a Rusia y en lugar de ello debería estar comprándole gas natural licuado a Estados Unidos.

La mayoría de las acciones de la compañía detrás del proyecto son propiedad de la empresa estatal rusa Gazprom, pero su sede está en Zug, Suiza. La empresa dijo que el viernes que la vía a través de aguas danesas "sigue siendo la ubicación preferida", pero que había presentado una alternativa debido a una recomendación del Ministerio de Relaciones Exteriores de Dinamarca, "que ha estado pendiente desde enero".

La otra ruta de todas maneras pasaría por lo que se llama la zona económica exclusiva de Dinamarca. Ello no requeriría una autorización del Parlamento sino de la Agencia de Energía de Dinamarca. Janni Torp Kjaergaard, subdirector de esa agencia, dijo que habían recibido el pedido y que el proceso podría tardar un año.

En 2017, el Parlamento danés aprobó una resolución que le permitiría a Dinamarca negarse a aceptar el paso del Nord Stream 2 por razones de seguridad. El gobierno danés le ha pedido ayuda a la Unión Europea para tratar de hallar una solución.

Otros países de la región _Suecia, Finlandia y Alemania_ han emitido autorizaciones para el paso del Nord Stream 2.

En julio, la Corte Suprema de Alemania rechazó el pedido de un grupo ambientalista de impedir la construcción del proyecto Nord Stream 2, al determinar que el grupo no expresó claramente sus argumentos.

El Nord Stream 2 se extendería por 1.220 kilómetros (760 millas) y se acoplaría a un ducto que ya existe entre Rusia y Alemania, aumentando la cantidad de gas natural que Rusia puede enviarle a Europa central sin tener que pasar por los países justo al este de Alemania. Varios países del este de Europa se oponen al plan, al igual que Estados Unidos.