MILÁN (AP) — Tiene 81 años y no puede postularse a cargos públicos por haber sido hallado culpable de fraude fiscal, pero de todos modos Silvio Berlusconi, quien fue tres veces primer ministro, está de nuevo en el centro de la política italiana.

Después de un prolongado período de silencio, Berlusconi ha estado impulsando una coalición de centro-derecha que espera aprovechar la victoria electoral del fin de semana en Sicilia para recuperar el poder en las elecciones parlamentarias del año que viene.

Ni su fama de mujeriego ni su estrecha amistad con el presidente ruso Vladimir Putin parecen afectar el retorno de Berlusconi a la palestra política.

“Berlusconi es un hábil político, incluso a su edad”, afirmó Roberto D’Alimonte, analista político de Il Sole 24 Ore. “Sigue teniendo muchos recursos políticos, dinero y la prensa, además de 2 millones de votos fijos”.

Magnate de los medios de comunicación, Berlusconi irrumpió en la escena política en la década de 1990, sirviendo tres veces como primer ministro tras ganar elecciones en 1994, el 2001 y el 2008. Renunció en el 2011, después de perder una moción de censura en medio de la desconfianza de los inversionistas por la elevada deuda pública de Italia.

Otros políticos de su edad, con una condena penal y las revelaciones de las fiestas escandalosas que ofreció en su villa de Milán con muchachas jóvenes, probablemente hubieran pasado al olvido. Pero Berlusconi simplemente se llamó a silencio por un tiempo y esperó el momento oportuno para volver a las andadas.

“Hay partidos de extremistas, de desposeídos, de populistas y de irresponsables”, declaró un Berlusconi durante un acto de campaña en septiembre en el que regresó a la política activa. “Por eso sigo aquí”.

Berlusconi, quien se ha hecho varias cirugías plásticas, se preparó para su retorno perdiendo diez kilos (22 libras) durante el feriado de agosto, haciendo una estricta dieta y un programa de ejercicios que incluyó caminatas de una hora, una hora de natación y pesas, según el presentador de televisión Bruno Vespa, un gran amigo suyo.

La idea era despejar los temores que pueda genera la operación a corazón abierto a que se sometió hace poco más de un año.

En las últimas semanas Berlusconi estuvo en Sicilia apoyando la coalición, hizo campaña en torno a un par de referendos sobre la autonomía de Lombardía y el Véneto, y regresó a Bruselas tras una ausencia de cinco años para participar en un encuentro de centristas europeos.

Este veterano político demostró sus aptitudes en septiembre en Sicilia, cuando hizo a un lado un discurso de 40 páginas que tenía preparado e improvisó una arenga sobre los derechos de los animales, una nueva causa que tiene y que defiende a capa y espada con su tercera esposa, Francesca Pascale, de 32 años.

Berlusconi tiró una cantidad de estadísticas de un estudio que él mismo encargó y le apuntó a un nuevo bloque de votantes, el de los amantes de los animales. Los italianos tienen 8.000.000 de perros domésticos y 12.000.000 de gatos, y un 92% de ellos consideran a sus mascotas parte de la familia, de acuerdo con el estudio.

“Un 72% de las mujeres que participaron en la encuesta, aprovechando que era anónima, dijeron que si tienen que optar entre la mascota y el marido, se quedan con la mascota”, dijo Berlusconi, provocando las risas de los presentes.

Por más que se vanaglorie con la victoria del domingo en Sicilia, el liderazgo de la centro-derecha está en discusión. La coalición que procura ganar las próximas elecciones parlamentarias incluye a Forza Italia, una agrupación contraria a la inmigración; la Liga del Norte, que se opone a la Unión Europea, y el partido de derecha Fratelli d’Italia.

El líder de la Liga del Norte Matteo Salvini ha estado transformando el partido, que alguna vez promovió la secesión de las ricas regiones norteñas de Véneto y Lombardía, en una agrupación de proyección nacional. Y Brelusconi debe lidiar también con la líder de Fratelli d’Italia Giorgia Meloni.

“Berlusconi deberá trabajar fuerte para imponer sus puntos de vista moderados entre sus aliados populistas”, afirmó Wolfgango Piccoli, copresidente de Teneo Intelligence, una consultora política de Londres. Agregó que la Liga del Norte puede ser “la principal fuerza de la centro-derecha” en el norte.

Solamente el Partido Democrático del ex primer ministro Matteo Renzi parece capaz de resistir el carisma de Berlusconi. Pero Renzi paga el precio de un paso en falso que dio al convocar un fallido referendo constitucional que motivó su renuncia como primer ministro en diciembre pasado.

Las críticas de Renzi al director del Banco de Italia Ignazio Visco, por otro lado, tampoco fueron bien vistas y dividieron más todavía a la izquierda. Su partido terminó tercero, lejos, en la votación para gobernador de Sicilia. Ante el retroceso del Partido Democrático, el Movimiento Cinco Estrellas, populista, podría ser el principal rival de la centro-derecha en el 2018.

No se descarta que Berlusconi pueda participar en elecciones antes del 2019, cuando vence una inhabilitación por seis años. El magnate apeló esa sentencia y está a la espera de un fallo.