Con su equipo perdiendo por tres goles y el Old Trafford vaciándose rápidamente, el entrenador de Manchester United José Mourinho estaba en su área técnica, con la mirada vacía.

Había un aire de impotencia alrededor de uno de los técnicos más condecorados en el mundo, que afrontaba la peor derrota en casa de su carrera y perder dos de los primeros partidos de una temporada por primera vez.

Tras la derrota 3-0 ante Tottenham, Mourinho elogió al equipo _ “desde el punto de vista estratégico, no perdimos” _ “desde el punto de vista táctico, no perdimos” _ y defendió su propio historial, en una agitada conferencia de prensa de la que se fue abruptamente demandando “respeto, respeto, respeto”.

No obstante, Mourinho sabe que el United está en un hoyo. Incluso predijo que iba a suceder en una de sus declaraciones pesimistas antes de la campaña, cuando dijo: “va a ser una temporada difícil para nosotros” si no recibía refuerzos defensivos (que no recibió).

Hubo algunos comentarios extraños tras la derrota, que resaltaron la crisis de identidad que parece atenazar al equipo. Y está además la desesperación de Mourinho ante una defensa que ha permitido ya siete goles en los tres primeros partidos _ la mayor cifra permitida por United en 49 años.

También preocupante es la inconsistencia de dos de sus astros, Paul Pogba y Alexis Sánchez. Y entonces está el propio técnico, cuya hosquedad y pesimismo pudieran estar enviando un mal mensaje.

El United ha arrancado con cinco jugadores diferentes en su zaga central _ con uno de ellos, el mediocampista Ander Herrera, extrañamente alineado en una inusual línea de tres contra Tottenham _ en los últimos dos partidos y permitió tres goles en ambos.

Eric Bailly y Victor Lindelof jugaron como extraños en la derrota por 3-2 ante Brighton, mientras que Phil Jones, Chris Smalling y Herrera parecieron despistados durante el colapso en la segunda mitad contra los Spurs, cuando los visitantes anotaron sus tres goles.

Una robusta defensa ha sido la base de los equipos exitosos de Mourinho a lo largo de los años. Así que fue razón para alarma con sus expresiones tras el revés el lunes: “No sé cuáles son mis mejores cuatro zagueros”, dijo.

El lateral izquierdo Luke Shaw ha sido uno de los pocos puntos positivos esta campaña. Mourinho se le acercó tras el partido y le dio una palmada en la espalda. Pero los laterales han sido también un problema, obligando al técnico a recurrir a los veteranos extremos Ashley Young y Antonio Valencia durante la campaña pasada.

La gira de United en la pretemporada por Estados Unidos estuvo marcado por la negatividad general de Mourinho, que estaba descontento por, entre otras cosas, la ausencia de las estrellas del equipo que participaron en la Copa del Mundo, la falta de opciones de calidad de sus jugadores más jóvenes en la banca y el hecho de que Anthony Martial no regresó al equipo con suficiente premura tras el nacimiento de su bebé.

Ese mal humor ha continuado en la campaña. El viernes, llegó 30 minutos antes a una conferencia de prensa en la base de entrenamientos de United y respondió 13 preguntas en apenas cuatro minutos. Entonces vino la diatriba del lunes, cuando criticó el tratamiento que le da la prensa.

Mourinho insiste en que todo está bien tras bambalinas en United, pero ¿cómo se pueden sentir sus jugadores cuando ven sus explosiones públicas y su rostro sombrío?

Para alguien acostumbrado a las mieles de las victorias, los resultados siempre han tenido mayor importancia que el estilo. ¿Será que las críticas que ha recibido el United por su esquema defensivo tienen irritado a Mourinho?

“Necesito constatar qué es lo más importante”, inquirió Mourinho a los reporteros el lunes. “¿Vale jugar bonito o ganar partidos? ¿Ser ofensivo o buscar el resultado?”.

¿Será que Mourinho ya no tiene esa certeza?