BUENOS AIRES (AP) — Los 54 acusados de delitos de lesa humanidad cometidos en el principal centro clandestino de detención y torturas durante la última dictadura militar recibirán sentencia este miércoles al concluir el mayor juicio de su tipo en la historia judicial de Argentina.

La Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), situada al norte de la capital argentina, albergó a más de 5.000 detenidos entre el golpe de Estado de 1976 hasta 1979, poco antes de la visita de una misión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) enviada al país ante la catarata de denuncias por secuestros y desapariciones.

La gran mayoría de los disidentes que fueron alojados en la ESMA figuran entre los 30.000 desaparecidos del régimen de facto, según organismos de derechos humanos. La cifra oficial calcula unos 8.000 en total.

La investigación judicial sobre lo ocurrido en este centro de torturas, que tomó impulso a partir de la derogación de las leyes de amnistía y de los indultos que protegían a los miembros de las Fuerzas Armadas hace más de un década, se tuvo que dividir debido a la cantidad de implicados y víctimas y la complejidad de los delitos.

La sentencia que dictará el tribunal corresponde al tercer juicio por lo ocurrido en la ESMA, que comenzó con 68 imputados en 2012 -que se redujeron a 54 por muerte o razones de salud- y 789 víctimas.

“Las novedades que arroja este juicio afianzan la articulación entre justicia y verdad: hoy sabemos mucho más sobre el funcionamiento de la ESMA como centro clandestino de detención y tortura”, dijo el Centro de Estudios Legales y Sociales, que representó legalmente a varios sobrevivientes y familiares de desaparecidos.

Conocidos ex represores como Alfredo Astiz, Jorge “Tigre” Acosta, Antonio Pernías, Ricardo Miguel Cavallo, Antonio Vañek y Carlos Suárez Mason, quienes ya cumplen otras condenas por delitos de lesa humanidad, resaltan entre los acusados. El máximo responsable de la ESMA, el exjefe de la Armada Emilio Massera, falleció en 2010.

Durante su declaración ante el tribunal Astiz, apodado el “ángel de la muerte”, negó todo arrepentimiento por los crímenes cometidos en la ESMA. "Los organismos de derechos humanos son grupos de persecución y venganza. Nunca voy a pedir perdón".

Entre algunas de las víctimas que estuvieron detenidas en la ESMA figuran la joven sueca Dagmar Hagelin, las monjas francesas Léonie Duquet y Alice Domon, además de la fundadora de las Madres de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor.

Por primera vez ocho imputados serán juzgados por su responsabilidad material en los denominados “vuelos de la muerte”, una metodología represiva única entre las dictaduras de Latinoamérica por la cual la mayoría de los detenidos en la ESMA eran sedados, luego subidos a aviones de la Marina y arrojados al río de La Plata o al océano Atlántico para no dejar rastro de sus cuerpos.

Entre ellos está Julio Poch, un piloto argentino con nacionalidad holandesa que fue detenido en España en 2009 y luego extraditado a Argentina.

Según los querellantes, el juicio también arrojó nueva evidencia sobre el funcionamiento de la ESMA como sala de partos clandestina, donde muchas detenidas dieron a luz y fueron separadas de sus niños, entregados luego en adopción ilegal y bajo otra identidad a familias de militares u allegados.  

Más de una veintena de hijos de mujeres desaparecidas nacidos en la ESMA fueron recuperados por sus familias de origen gracias a la búsqueda de las Abuelas de Plaza de Mayo.

“Esperamos que se haga justicia y las condenas dictadas por el tribunal sean acordes a la gravedad de los delitos cometidos por los imputados”, expresó ese organismo de derechos humanos. 

En un primer juicio en 2007 el único imputado, el prefecto Héctor Febres, encargado de las embarazadas, murió envenenado con cianuro en la cárcel un día antes de la sentencia.

El segundo fue en 2009 y tuvo 16 condenados.